Para la mayoría de los panameños, las fugas de las cárceles La Joya y La Joyita son simples hechos noticiosos que revelan el deficiente sistema penitenciario de Panamá.
Sin embargo, para los residentes de las comunidades aledañas a estos centros, la zozobra, el temor y la incertidumbre se apodera de ellos.
Ayer, no fue la excepción, una fuga en horas de la madrugada puso en corredera a las unidades de la Policía Nacional y a los moradores. Estos últimos permanecían con las puertas cerradas por miedo a que uno de los peligrosos antisociales buscará refugio en su morada.
La señora Barraza, una residente del área de Paso Blanco, dijo que cada vez que hay una fuga, los reos se acercan a pedirles ropa y hasta celular para comunicarse con otras personas para que los ayuden a salir del sector.
En esta ocasión, intentaron fugarse cuatro internos, pero sólo dos se mantienen prófugos de la justicia. Se trata de Erick Antonio Forero y Rigoberto Johnson.
Mientras, Gustavo Álvaro Caicedo y Joel Erazo Atoneda fueron recapturados en los terrenos del Centro Penitenciario La Joyita.
Se presume que sean integrantes de las bandas “Los Perros de San Joaquín”.
A la cárcel acudió el ministro de Gobierno y Justicia, Dilio Arcia, quien señaló que reforzarán medidas para evitar las fugas.
Agregó que harán uso inmediato de un nuevo pabellón donde se incluirán a reos de máxima peligrosidad y además se colocarán cámaras de vigilancia.
Los agentes de la Policía desplegaron la búsqueda en los buses y autos que transitan por el lugar y en Paso Blanco y El Naranjal. Mientras se realizaba la búsqueda, los familiares de otros reos piquetearon las inmediaciones del centro porque habían suspendido las visitas. Luego se decidió darles 10 minutos para las visitas.