Washington.- El sol del mediodía calentaba la New York Avenue en el centro bancario de la capital, repleta de empleados públicos y bancarios que caminaban hacia sus citas de almuerzo, haciendo caso omiso a la escolta policial que cercaba los portones del moderno edificio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Todos, menos un grupo de periodistas con sus camarógrafos apostados en las inmediaciones, parecían ajenos a la dramática visita que realizaba el acosado mandatario Alberto Fujimori del Perú al presidente del BID, Enrique Iglesias.
Tras más de una hora de espera, el líder peruano, que hace dos semanas sorprendió al mundo anunciando que pronto llamará a nuevas elecciones a las que el no concurrirá, dejó claro el motivo de la reunión: tranquilizar a la comunidad financiera por los agitados acontecimientos que han conmovido al Perú desde que un escándalo resultó en la expulsión del misterioso asesor de Fujimori, el ex-capitán y ex-jefe del Serivicio de Inteligencia Nacional (SIN), Vladimiro Montesinos.
Fujimori rehusó responder a las preguntas sobre si su país sigue aún bajo el riesgo de un potencial golpe de Estado militar debido a la influencia que supuestamente Montesinos sigue ejerciendo sobre los mandos castrenses peruanos.
Sin embargo, el controvertido viaje de Montesinos a Panamá, después de que el subsecretario de Estado, Thomas Pickering, el secretario general de la OEA, César Gaviria y por lo menos seis presidentes sudamericanos exhortaron a la presidenta Mireya Moscoso para que le otorgue asilo a con el fin de "evitar un golpe de Estado" que supuestamente armaban militares adeptos al ex-jefe del SIN, será tema mañana de una reunión con altos funcionarios del departmento de Estado solicitada por el embajador de Panamá, Guillermo Ford Boyd, según fuentes del gobierno de Estados Unidos.
Tanto grupos de la oposición a Fujimori en Perú como voceros de la oposición política en Panamá, criticaron duramente la decisión de la presidenta Moscoso de permitir que Montesinos entrara al país después que su propio Consejo de Gabinete había recomendado que no fuera admitido.
Sin embargo, funcionarios del departamento de Estado enfatizan en que casi todos los gobiernos de la OEA están de acuerdo con este desenlace "para la consolidación del proceso democrático en el Perú", aunque nadie ha logrado explicar la ausencia de Canadá del coro de los aplausos, especialmente siendo el canciller de este país, Lloyd Axworthy, uno de los responsables de guiar el diálogo con las autoridades peruanas, junto con Gaviria.
"Entendemos que el embajador Ford quiere averiguar qué relación puede haber entre la petición de Estados Unidos a favor de un asilo político para Montesinos y nuestra posición con respecto a la remoción de Panamá de la "lista negra" por insuficiente acción para prevenir el lavado de dinero en el juicio de la GAFI", explicó un funcionario al revelar que el diplomático panameño tiene cita esta tarde con el subsecretario para asuntos económicos del departamento de Estado, John Larsen, además de la ya anunciada reunión con el subsecretario adjunto para Asuntos Hemisféricos, Peter Romero.
A Ford posiblemente le espera un nuevo disgusto cuando el departamento explique que tiene reticencias en firmar el acuerdo prometido al canciller José Miguel Alemán, sobre los pagos de alimentación de niños panameños cuyos padres son miembros de las fuerzas armadas de Estados Unidos, supuestamente porque Panamá no ha firmado una convención internacional contra el secuestro de niños, por lo que existen cinco o seis casos en que juzgados panameños no permitieron el regreso de niños reclamados por sus padres en Estados Unidos, según estos funcionarios.
Con respecto a Montesinos, Fujimori informó a Gaviria que consideraba "esencial" la salida del Perú de su controvertido asesor para el afianzamiento del proceso de "redemocratización" que es el tema del diálogo que su gobierno está obligado a seguir con la OEA.
Pero en sus conversaciones con Iglesias y banqueros en Nueva York y Washington, el mandatario peruano se comprometía a seguir una política de austeridad y reforma fiscal durante los meses que le quedan de poder.
"Mi gobierno mantendrá la establididad política y macroeconómica de Perú," fue el inicio de una parca declaración de Fujimori ante los periodistas.
"Mi objetivo fue reafirmar ante la comunidad económica internacional que los asuntos se manejan y se manejan con la misma seriedad que siempre lo hemos hecho," señaló, explicando el motivo por el cual decidió prolongar su visita a Nueva York y Washington.