"El tabaco destroza vidas...". A esta conclusión llegó "Ignacio", a quien hace poco le diagnosticaron cáncer de pulmón en una etapa letal y avanzada.
Cuenta que su adicción por los cigarrillos comenzó cuando tan sólo tenía siete años. Él y sus amigos de la misma edad, inspirados por los comerciales de vaqueros en caballos que impulsaba una marca de tabacos en particular, jugaban a "cavar su propia tumba".
Hoy, con 50 años y a punto de morir a causa del consumo de cigarrillos, Ignacio ve como positiva la acción de ciertos grupos de la sociedad civil, quienes han impulsado y logrado que el Legislativo apruebe la ley 25 sobre el control del consumo de tabaco.
Su regocijo radica en que, en capítulo II, el artículo 14 de la ley anti tabaco establece la prohibición total de cualquier forma de publicidad, promoción y patrocinio del tabaco, así sea en medios indirectos o subliminales.
A su criterio, dicha restricción podrá salvar la vida de más personas, quienes no serán seducidas por el tabaco y por los poderes receptivos de la publicidad.
De igual forma, en el mismo capítulo de la legislación, el artículo 6 indica que las cajetillas que se distribuyan en el país deberán tener en un lugar visible la advertencia de que "Fumar puede causar la muerte".
En cuanto al consumo, el artículo 5 prohíbe fumar cigarrillos en ambientes laborales cerrados, todas las terminales de transporte, las áreas comunes de edificios y las oficinas públicas o privadas. Una vez la ley sea sancionada por el Ejecutivo será una infracción entregar o distribuir muestras gratuitas de cualquier producto de tabaco.