Demetrio Batista, funcionario del Centro Regional Universitario de Veraguas, fue una de las personas que adquirió uno de los siete vehículos de la Universidad de Panamá que fueron vendidos ilegalmente.
El auto, marca Mitsubishi, del año 1999, circuló por las avenidas de la ciudad de Santiago, en Veraguas, puesto que tenía un permiso provisional de la Tesorería Municipal de este lugar.
El permiso de circulación fue firmado por Nora Medina de Pinzón, tesorera del Municipio de Santiago, y fue confeccionado a nombre de la Universidad de Panamá - Demetrio Batista (conductor).
Paz y salvo.Batista, quien labora en la UP desde hace 11 años como conductor, adquirió el permiso de circulación porque certificó, a través de un recibo de la Autoridad de Tránsito, que ese vehículo se encontraba paz y salvo en concepto de infracciones menores y juzgado de tránsito.
Henry Phillips, jefe de Taller de la UP, reconoció en una carta -con fecha del 12 de mayo de 2009- que ese auto había sido vendido a Batista y “cuyo papeleo de traspaso está en trámites correspondientes”. “Eso lo hicimos para ayudar al amigo (Batista)” dijo el ex jefe de Taller.
Phillips, hombre de confianza del rector de la UP, Gustavo García De Paredes, fue destituido y enfrenta un proceso en la Fiscalía Anticorrupción.
El 8 de julio de 2008, García De Paredes le dirigió una misiva al ex contralor Carlos Vallarino, en la que le informaba que ese auto debía ser descartado y vendido como chatarra porque tenía la carrocería deteriorada y el motor defectuoso.
En esa carta, el Rector también informó que otros 17 autos serían descartados; sin embargo, la Contraloría no emitió el aval.