Mientras Panamá se está preparando para la gran fiesta que celebrará por el traspaso del Canal y la retirada de las últimas tropas de Estados Unidos de este país el 31 de diciembre, funcionarios norteamericanos temen que los panameños no estén haciendo lo suficiente para asegurar el mantenimiento y la seguridad del Canal en el futuro.
"Que nadie se equivoque. El gobierno de Estados Unidos está totalmente decidido a transferir el Canal al mediodía del 31 de diciembre", señaló Peter Romero, jefe de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, en una entrevista telefónica desde Washington D.C. "Pero, sí, estamos preocupados", subrayó.
Algunos funcionarios norteamericanos dicen que Panamá no está haciendo lo suficiente para asegurar que las instalaciones dejadas atrás por las tropas norteamericanas sean convertidas en empresas industriales o comerciales.
Algunos de los edificios están empezando a mostrar señales de abandono, y podrían ser devorados por la jungla, dicen.
La transferencia de las ex instalaciones de las fuerzas armadas estadounidenses debería ser completada "de una manera eficiente, rápida y transparente", señaló Romero. "Eso enviará señales a la comunidad de inversores y a todo el mundo de que Panamá está actuando con seriedad en lo que interesa a su propio desarrollo", agregó.
Asimismo, algunos funcionarios de Estados Unidos muestran preocupación por la capacidad panameña de defender el Canal de posibles atentados terroristas. Panamá abolió su ejército y lo reemplazó por una Policía Nacional de 13,000 agentes.
Históricamente, Panamá ha sido un centro de tráfico de inmigrantes de varias nacionalidades. La presencia de muchos ilegales del Medio Oriente y de guerrilleros colombianos en la provincia oriental del Darién podría exponer a este país a ataques terroristas, afirman.
Preguntado al respecto, Romero dijo que Washington no está empujando a Panamá a que vuelva a convertir a su Policía Nacional, comandada por un civil, en un ejército. "No necesitan un ejército, sino una adecuada fuerza de seguridad", con más tropas y mejor entrenamiento, señaló.
Altos funcionarios panameños reaccionaron con sorpresa y disgusto sobre éstas y otras preocupaciones de Estados Unidos.
"¿De qué están hablando?", protestó Nicolás Ardito Barletta, director de la Autoridad de la Región Interoceánica, la agencia del gobierno panameño encargada de la transformación de las ex propiedades norteamericanas. "De las 3,500 instalaciones que hemos recibido de Estados Unidos en los últimos tres años, menos de 15 han tenido algún problema de robos o vandalismo, que ya han sido corregidos".
Un recorrido rápido por algunas de estas áreas me dejó indeciso: muchos de los edificios entregados por Estados Unidos han sido mejorados, mientras que algunos muestran señales de deterioro. Las áreas entregadas a Panamá no parecen Suiza, pero tampoco se ven en mal estado.