Bethuel José González es un inquieto niño de ojos vivaces. A sus once años ha sido operado cinco veces y ayer se sometió a su sexta intervención quirúrgica, mediante la cual se le terminará de corregir el severo problema que presentó al nacer: labio leporino y paladar hendido.
El cambio radical en su anatomía será realidad gracias a la Jornada Quirúrgica "Un llamado de Amor", realizada por la Fundación para los niños Dr. Henry Pascale", en el Hospital Regional de Chepo.
Momentos antes de entrar al salón de operaciones, con una seguridad y optimismo dignos de imitar, Bethuel dijo sentirse agradecido con Dios y con los miembros de la fundación quienes, con su esfuerzo, le han brindado una gran ayuda y han beneficiado a niños como él, cuyos padres no cuentan con los recursos para resolver este tipo de problemas. "Ahora, hasta novia voy a tener", aseguró entusiasmado.
Zoraida de González, madre de Bethuel, manifestó que a pesar de su malformación, él es un niño sumamente aplicado en sus estudios y con una gran facilidad para relacionarse con otros menores, lo que le ha ayudado en gran medida a asumir su condición, sin embargo siempre ha manifestado su deseo de completar su rehabilitación.
Cuando él nació fue difícil comprender por qué le pasaba esto, sin embargo ahora me siento muy agradecida por lo que han hecho por "mi hijo", porque después de las dos primeras operaciones que le hicieron en el Hospital de Niño pensé que los problemas económicos no me permitirían terminar la recuperación del pequeño.
Yessica Castillo, de dos años y seis meses de edad, es otro de los casos atendidos y, quizás el más severo de todos. Hija de una joven de 19 años, quien sólo llegó hasta cuarto grado de primaria, ama de casa, que no tuvo los recursos para brindarle una atención inmediata al cuadro que presentó la pequeña al nacer.
Hoy, su madre siente una emoción muy grande y un agradecimiento eterno porque su hija ha sido operada y mejor aún, va a recibir la terapia requerida y la atención integral que le ayudarán a hablar y crecer como una niña completamente sana y feliz. No obstante, deberá atender todas las recomendaciones de los médicos y someterla a una segunda operación cuando cumpla sus 15 años.
Bethuel y Yessica no son los únicos casos atendidos en la jornada, ya que en total se operaron otros 25 niños y dos adultos con malformaciones óseas y faciales, todos con los mismos denominadores: familia numerosa, escasos recursos económicos, limitadas fuentes de ingreso, bajo nivel de escolaridad y procedencia rural.
Para Gisela Pérez Polo, presidenta de la fundación resulta altamente preocupante la alta incidencia de estos casos detectada en Chepo, tomando en consideración que aún no se han recorrido todas las áreas del distrito, faltando las zonas más rurales y el grupo de islas.
Por ello, considera, debe realizarse un estudio que permita determinar las causas de estos niveles, que, a su vez, permitirán definir una política de salud preventiva que ayude a mejorar la vida de estas familias, ya que resulta "verdaderamente impresionante encontrar tantos casos en un solo distrito".
El doctor Jorge Rodríguez Lombardo, director de la Sala de Pediatría del Hospital de Chepo, reconoció que se ha detectado un gran número de casos en el distrito, lo que se agrava más porque al ser sus padres de escasos recursos, se quedan mucho tiempo sin recibir un tratamiento médico adecuado, incrementándose sus lesiones, y cuando finalmente son intervenidos resulta demasiado tarde, lo que hace más difícil la recuperación.
Por eso este tipo de actividades son importantes porque permiten atender a los niños recién nacidos o de pocos meses y años de vida.
Rodríguez explicó que esta clase de malformaciones son trastornos que se dan a nivel embrionario, cuyas causas especificas no se conocen, pero han sido asociadas al uso de drogas por parte de la madre, a la intervención de efectos tóxicos ambientales, a la edad en que la mujer sale embarazada y a factores nutricionales, entre otros.
La Fundación para los niños Dr. Henry Pascale, es una organización benéfica sin fines de lucro, integrada por reconocidos cirujanos y profesionales panameños, quienes, motivados en la labor de Operación Sonrisa, decidieron, en 1995, unirse para desarrollar programas dirigidos a realizar cirugías reconstructivas, que beneficien a niños y niñas cuyos padres no cuentan con los recursos para atender estos problemas.
Esta organización desarrolla además programas de rehabilitación post operatorio, becas e integración social y laboral para los padres de los niños.