Nación

Fútbol, compadrazgo y prisión

Panam figura en la trama que envuelve a un astro del balompi'e9 y a un peligroso narcotraficante.


Pablo Rayo Montaño y su compadre Fredy Rincón dejaron atrás las parrandas, las tardes de fútbol, los paseos en yate, el gusto por los lujos y sus negocios en Panamá. Ahora, desde sus celdas en la Policía Federal de Brasil, tratan de sacar distancia para defenderse de los cargos criminales que se les imputan.
La estrecha amistad que nació hace más de tres décadas en su natal Puerto de Buenaventura, en Colombia, cuando compartían la pobreza y el fútbol, parece haber degenerado en "indignación" y "engaño".
Y en el eje de la disputa está Panamá. Fredy afirma que es una víctima de su otrora amigo, a quien la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) identificó como el segundo narcotraficante más peligroso del mundo.
A ambos les "encantaba" tanto Panamá que decidieron radicarse definitivamente aquí. Los paseos en yate por Contadora, las compras en los "mall", las joyas finas, los relojes Rólex y los torneos de pesca que terminaban en fiestas con personalidades importantes, ocupaban un lugar preponderante en su agenda.
Fredy compró un apartamento en el condominio Millenium para mudarse con su familia y manejar de cerca su inversión en el exclusivo almacén Nautipesca y en el Aparthotel Plaza.
"Me gustaba muchísimo Panamá y quería irme a vivir allí, además había una buena oportunidad de hacer negocios", declaró Rincón a la justicia brasileña.
Pablo, en tanto, estableció en Panamá un emporio económico, que según la DEA, provenía del embarque de toneladas de cocaína hacía Estados Unidos y Europa.
El fútbol se encargó de unirlos en varios pasajes de su vida. Rayo Montaño es un futbolista frustrado que desde muy joven vio a Rincón como un astro. Fredy lo deslumbró con su buen fútbol desde que jugaba en las improvisadas y polvorientas canchas de Buenaventura.
En su inicio como futbolista, Fredy enfrentó un duro camino en Cali antes de brillar en la liga colombiana. Rayo Montaño, en cambio, tuvo que ganarse la vida desde los 16 años de edad trabajando como embarcador en una empresa aduanera en Buenaventura.
Años después, y justo cuando Rincón necesitaba dinero para seguir con su incipiente carrera en el América de Cali, reapareció Pablo. Ahora como propietario de una farmacia con el sugestivo nombre de Droguería Rockefeller, Rayo Montaño ofreció patrocinar a Fredy. (Vea mañana cómo Rayo Montaño pasó a ser de embarcador a empresario)
El "fortuito" encuentro hizo renacer la vieja amistad entre ambos. Rincón empezó a descollar en el América y pasó a jugar en el Independiente Santa Fe de Bogotá, el equipo de los amores de Rayo Montaño.
Esto aumentó la admiración de Pablo hacia su amigo, a quien seguía frecuentemente desde las gradas del estadio "Nemesio Camacho, El Campín".
Fredy fue llamado a la Selección Nacional de Colombia y se convirtió en un ícono del fútbol en su país. El gol que le marcó a Alemania en el Mundial Italia 90, equipo que a la postre resultó ser el campeón, lo catapultó a las páginas doradas del balompié paisa.
Después de su impresionante campaña en el Mundial, el fútbol lo llevó a Brasil para jugar en el Palmeiras. Cuatro años después, en 1994, volvió a juntarse con Rayo Montaño en Sao Paulo, adonde éste viajó para celebrar el campeonato obtenido por Brasil en el Mundial de Estados Unidos y para hacer negocios.
Rayo Montaño se presentó entonces como un empresario de alto nivel. "La visita de Pablo a Brasil fue en calidad de inversionista". "Me aconsejó que comprara casas y obras de arte, pero para mí era difícil, porque no tenía una situación económica holgada", señaló Rincón.
Rincón dejó el Palmeiras y cruzó el Atlántico para integrarse al Napoli italiano (de Diego Maradona). Las cosas mejoraron y se fue a jugar durante un año al emblemático Real Madrid de España. El contacto con Pablo se había perdido. "Entonces solo pensaba en mi rendimiento en el fútbol", dijo.
Al término de su paso por el equipo "merengue", Fredy regresó a Brasil para jugar en el Corintias. Allí encontró nuevamente a su amigo en 1996. Rincón tuvo la deferencia de invitar a Pablo a verlo entrenar con su equipo.
Pablo vivía en un hotel en Sao Paulo y en sus frecuentes encuentros con Fredy únicamente le decía: "estoy negociando". "Nunca me comentó si tenía algún problema con la justicia en Colombia y yo no tenía por qué dudar de él, porque solo hablábamos de fútbol".
Los últimos momentos como jugador activo le llegaron a Fredy en el Santos (del Rey Pelé) y en el Cruceiro. Con el dinero que amasó y luego de superar el primer fracaso como empresario, Rincón probó suerte en Miami. Allí fijó su residencia entre el 2002 y 2003, para emprender un negocio de compra y venta en el mercado inmobiliario.
En sus constantes viajes a Colombia en el 2002, Fredy retoma la añeja amistad con su compatriota. Rayo Montaño le haría entonces una propuesta que marcaría su vida. "Invierte en Panamá", le insistió.
Panamá América notó que algo no encaja en las declaraciones de Rincón en Brasil y los hechos en Panamá. Fredy afirmó que Rayo Montaño le ofreció ser socios en Nautipesca en el 2002; sin embargo, esta empresa fue inaugurada el 16 de noviembre de 2000 y al parecer ya Rincón era socio.
En las pesquisas en Panamá hay declaraciones de empleados de Nautipesca que aseguran que antes de la inauguración, Fredy y Pablo se reunían en una oficina que compartían en El Dorado para planificar la estrategia de la empresa. "Los señores siempre vestían de saco y corbata, eran amables y les gustaba tomar cerveza a solas en la oficina después de las horas laborables", dijeron.
En su encuentro en Colombia, Rayo Montaño le expuso a Rincón las bondades de invertir en Nautipesca y Aparthotel Plaza. Para reforzar su oferta, le ofreció el retorno de su inversión mediante garantías prendarias.
Pablo cerró con un punto que Rincón no pudo rechazar. Le dijo que invirtiera 450 mil dólares en Nautipesca y a cambio consignaría por escrito que el aporte ascendía a 750 mil dólares, que le serían pagados cuando él decidiera salirse del negocio.
Dos panameños entraron en escena. Yovany Jaramillo y Mario Leone Kam eran los administradores de Nautipesca y le firmaron a Rincón cuatro pagarés por 750 mil dólares. Jaramillo y Leone están detenidos en Panamá por su presunta complicidad con Rayo Montaño en el lavado de dinero. Ambos son solicitados en extradición por una Corte del Sur de la Florida en el "indictment" No. 06-20139 CR.
Fredy accedió y envió una transferencia vía Miami-Panamá a través de los bancos América y City Bank. Para garantizar su inversión pidió a los bancos que certificaran su envío.
Si en algún momento las cosas salían mal podría actuar judicialmente.
En el Aparthotel Plaza, Rincón invirtió 200 mil dólares, que representan el 10% del negocio.
Los 450 mil que envió serían usados para mejorar el edificio de Nautipesca y la inversión debía recuperarse en cinco años.
Durante 24 meses recibió pagos de 4 mil dólares hasta completar 96 mil. Pero los pagos empezaron a ser inconsistentes y Rincón decidió viajar personalmente a Panamá en marzo del año pasado para revisar las cuentas de la empresa.
Informes migratorios obtenidos por el Panamá América señalan que Rincón entró al país en dos ocasiones en marzo del 2006: el 25 y el 28, proveniente de Nueva York y Cali, respectivamente.
Fredy llamó a algunas amistades en Panamá y contrató a un abogado para recuperar su inversión. "Me siento engañado, yo tenía un compromiso con Pablo de juntarnos para cobrar los valores que había invertido, pero la reunión no se dio".
Conozca mañana cómo Rayo Montaño amasó su primera fortuna contrabandeando licores desde la Zona Libre de Colón.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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