El presidente de la Asamblea Legislativa, Enrique Garrido, reiteró ayer que desde que se encargó del puesto ha recibido diversas "presiones" de los partidos políticos que en las pasadas elecciones apoyaron la candidatura presidencial de Alberto Vallarino.
Garrido, quien insistió en que se mantendrá en el cargo hasta el 31 de agosto, como lo dispone la Constitución Nacional, indicó que básicamente las "presiones" son para que se "nombre o destituya" a determinados funcionarios.
La situación es más amplia, porque hay ocasiones en las que se le ha presionado a fin de que se apruebe un proyecto de ley o un tema en especial, también hay casos en los que estas fuerzas políticas han expresado su desacuerdo o disconformidad.
Con el arnulfismo, la situación ha sido diferente, según Garrido, ya que se ha sentado a conversar con la presidenta Mireya Moscoso y han logrado acuerdos, sin necesidad de "presiones" de ningún tipo, lo que ha permitido un trabajo mancomunado.
Por otra parte, el asesor presidencial, George Weeden, afirmó que Garrido no tiene razones para renunciar como presidente y afirmó que la alianza gubernamental se mantiene fuerte.
Señaló que él como coordinador entre el Organo Ejecutivo y la Asamblea jamás ha ejercido presión contra Garrido ni contra nadie del Legislativo.
"Qué presiones pueden haber, tiene un presupuesto como lo pidieron, las partidas circuitales y el apoyo del Gobierno", apuntó Weeden.
Sostuvo que la alianza está firme y el Pacto de La Pintada se mantiene igual, y las reuniones entre políticos siempre se tienen que efectuar.
"Yo soy el coordinador con la Asamblea y me gustaría saber qué le sucede a Garrido, por lo que lo voy a llamar", argumentó.