Si de cifras se trata, un estudio realizado por el Consejo Nacional para el Estudio y la Prevención de los Delitos Relacionados con Drogas (CONAPRED) reveló que el consumo de alcohol es frecuente en adolescentes en edad escolar. Se estima que el 48% de los estudiantes consume alcohol.
Pero esto no indica que el consumo de alcohol sea exclusivo de los jóvenes.
Luis Roach, de Promoción de la Salud, del Ministerio de Salud (MINSA), explica que por sus características culturales es imposible que el alcohol sea el mal de un único sector social.
El especialista en conducta humana encuentra un origen del alcoholismo en la forma de educar a los hijos.
"Los mandamos a comprar licor", afirma para explicar una práctica común, como enviarlos a temprana edad a los comercios por algo de licor y cigarrillos.
También se refiere a los padres que facilitan el licor para "hacer hombres" a sus hijos o para que tomen en casa y no fuera.
Si la cultura prima, la genética mucho más, según Yadira Boyd, encargada del Centro de Estudios y Tratamiento en Adicciones (CETA), del Instituto Nacional de Salud Mental -antes Hospital Psiquiátrico Nacional-.
El alcoholismo en un familiar es un factor biológico determinante para que esta conducta se extienda a otros parientes.
Roach, explica que actualmente el MINSA promueve entre los jóvenes la toma correcta de decisiones para evitar el vicio al alcohol.
Boyd revela más sobre el Programa Ambulatorio para Adolescentes del CETA, que en un inicio estaba dirigido a hijos de pacientes de alcoholismo, pero ahora trata a jóvenes que enfrentan problemas con la bebida y otras conductas.
La prevención es una dura tarea para los trabajadores de la salud, pues en Panamá se producen unos 148.6 millones de litros de cerveza y 13 de otras bebidas al año.
La Contraloría estima que para el 2004 la producción de bebidas alcohólicas por litro aumentó un 9.1%.
Del abuso a la adicción hay un salto y que un tomador de "fines de semana" puede convertirse en alcohólico.
Los familiares necesitan tratamiento, lo mismo que un alcohólico. Un adicto afecta a un círculo aproximado de ocho personas entre familiares, amigos y compañeros de trabajo.
Los eventos deportivos no deben estar motivados por el alcohol que se consumirá después.
El tener un "conductor designado" incita al resto del grupo a un comportamiento excesivo, basándose en que no tocarán el volante. Lo mejor es no combinar alcohol y manejo.
Los orates no son los únicos alcohólicos, personas "normales" pueden ser dependientes del licor sin que se haga evidente.