GENISA, responsable de la construcción de una hidroeléctrica en Barro Blanco, en la provincia de Chiriquí, que el Gobierno panameño ha suspendido temporalmente, afirmó hoy que cumplió con los compromisos medioambientales y que el diálogo con indígenas podría darse mientras se reanudan las obras.
El pasado 9 de febrero la Autoridad Nacional de Ambiente de Panamá (ANAM) paralizó de forma temporal la construcción de la hidroeléctrica, que se construye sobre el río Tabasará, en el distrito de Tolé, porque la empresa promotora del proyecto, la hondureña Generadora del Istmo S.A (GENISA), había incumplido varios compromisos medioambientales.
GENISA afirmó hoy que no sólo cumplió con las normas de la ANAM, ante la que presentó "evidencias irrefutables de cumplimientos oportunos en temas ambientales, sociales y arqueológicos", sino que también con "exigentes" legislaciones internacionales, como la del Banco Mundial y la Organización de las Naciones Unidas.
"Las normas de la IFC/Banco Mundial son aún más exigentes que las normas locales (...) Son tan irrefutables los cumplimientos en este desarrollo que también la ONU ha declarado a Barro Blanco como Mecanismo de Desarrollo Limpio", precisó la empresa.
Según informó la ANAM, las obras no se reanudarían "hasta que se terminasen los investigaciones de los incumplimientos", que se espera sean presentados precisamente hoy.
Paralelamente a estas investigaciones, el gobierno estableció una mesa de dialogo con la comunidad indígena y la empresa hondureña, que celebró hoy también su cuarta ronda de negociaciones y sobre la que aún no ha trascendido nada.
GENISA defendió en un comunicado este lunes que "las sesiones de diálogo (con la comunidad indígena) son un proceso paralelo, pero independiente" y solicitó la reanudación de las obras.
"GENISA legalmente está en su derecho de apelar a la Seguridad Jurídica de esta inversión y de solicitar el levantamiento de la suspensión y el reinicio de la obra", según apuntó la empresa promotora en una nota.
Añadió que la ANAM, que es la institución que ordenó la suspensión, "está en facultad de reiniciarla sin transferir la decisión al Consejo de Gabinete" del presidente panameño.
Entre las razones esgrimidas por el Gobierno para suspender la construcción de la hidroeléctrica están la falta de acuerdo con las comunidades y afectados por la represa, y la ausencia de un plan de manejo de petroglifos y otros hallazgos arqueológicos.
El proyecto ha sido un foco constante de conflicto con las comunidades de la comarca Ngbe Buglé, pues el lago que formará la represa inundará 5,6 hectáreas de terrenos anexos a esa población cuando sea temporada de lluvias.
En el lecho del río Tabasará, que alimentará la presa, está un petroglifo precolombino que sirve de culto principal de la iglesia sincretista Mama Tadta, que quedará permanentemente cubierto de agua cuando el lago se forme.
La hidroeléctrica de Barro Blanco comenzó a construirse en el 2011 sobre el río Tabasará, tiene un 95 % de avance, y proyecta generar 28,56 megavatios, cerca del 2 % de la capacidad instalada del país.