La gobernadora de Panamá, Irlena Brown, entregó ayer más de 500 armas a la Policía Nacional, que fueron decomisadas a varios ciudadanos por posesión ilícita, permisos vencidos, no portar la autorización adecuada y por uso indebido.
De igual forma, fueron decomisadas municiones y algunas armas a miembros de personal de vigilancia, quienes no portaban el permiso requerido. De acuerdo con Brown, la Gobernación tiene una propuesta de adjudicación de armas a las diferentes entidades públicas, pues según dijo, muchas de estas armas están en buen estado y constituyen un patrimonio.
Al ser un patrimonio, destacó, en lugar de que el Gobierno tenga que comprar armas, éstas podrían adjudicarlas a instituciones públicas si así lo necesitan. Las armas que no estén en buenas condiciones tendrán que ser destruidas por la propia Policía Nacional.
De las 502 armas decomisadas, 83 de ellas corresponden a los últimos meses del año 2000 y las 419 restantes son del 2001, entre las cuales hay 182 revólveres, 134 pistolas, 81 escopetas, 18 rifles y 4 niples de fabricación casera.