El ministro de la Presidencia, Jimmy Papadimitriu, denunció que grupos vinculados a la Coordinadora Indígena y a la cacica violan el Acuerdo de San Lorenzo, tras los constantes cierres de calles, mientras que para hoy, dirigentes ngäbes presentarán una propuesta sobre la hidroeléctrica de Barro Blanco, que podría ser decisiva en el diálogo que mantiene desde hace tres semanas con el Gobierno.
En un comunicado, Papadimitriu expresó que “el país es testigo de que el Gobierno ha sido flexible y paciente, frente al reiterado incumplimiento al compromiso de no realizar nuevos cierres de vía.

Agregó que los mediadores también han sido testigos del interés del Gobierno de mantener la paz y preservar el clima propicio para las conversaciones; pero pareciera que hay grupos radicales que quieren provocar enfrentamientos”.
Papadimitriu solicitó a la Coordinadora Indígena y a la cacica “que jueguen el rol que les corresponde y garanticen el cumplimiento del acuerdo firmado y ordenen la inmediata suspensión de acciones que afectan el libre tránsito de los panameños y que afectan negativamente el clima de tranquilidad que debe imperar en el diálogo”.

Entretanto, en la mesa del diálogo, ayer el debate se concentró en el proyecto de Barro Blanco, luego que directivos de la empresa Generadora del Istmo (Genisa), que construye el proyecto en el río Tabasará, efectuaran una explicación del proyecto.
Tras los planteamientos de la compañía, el secretario de la coordinadora, Ausencio Palacios, informó que elaborarán una propuesta para tratar de llegar a un acuerdo sobre este polémico tema que mantiene estancada la negociación.

“Va a ser una propuesta que vamos a consensuar, producto de haber escuchado al grupo Genisa y entonces vamos a hacerla en búsqueda de algún acuerdo”, dijo Palacios.
Al respecto, el ministro de Gobierno, Jorge Ricardo Fábrega, expresó que el Gobierno ha cedido en todos los puntos en que se comprometieron, pero esperarán la propuesta de la coordinadora y continuarán en el diálogo a ver si pueden llegar a un acuerdo.

“Desafortunadamente estamos en un punto muy difícil en el que no pareciera que en este momento podamos llegar a un acuerdo y a lo mejor involucra un poco más de consulta para ver si podemos finalmente llegar al acuerdo”, destacó.
Fábrega añadió que mantienen su propuesta de sentarse a elaborar con los indígenas un plan general de desarrollo para la comarca, iniciativa que aún no ha recibido respuesta de parte de la dirigencia ngäbe.

La sesión de ayer nuevamente fue improductiva, luego que se centrara en un intenso debate entre los representantes de la empresa Genisa y la dirigencia ngäbe, acerca de los mecanismos de consultas utilizados para viabilizar el proyecto que se construye en el río Tabasará del oriente chiricano.
Monseñor José Luis Lacunza en un intento para tratar de que el diálogo avanzara, realizó reuniones por separado con los miembros de la coordinadora y los representantes del Gobierno, en las cuales se hizo una evaluación general de las conversaciones que ya llevan 11 días y lo que hace falta por consensuar.

Lacunza aprovechó la oportunidad para aclarar sobre el papel de mediador que está ejerciendo y que su rol no es para favorecer a ninguna parte, sino para facilitar el diálogo.
El obispo aceptó que como servidor de Dios su preferencia es estar con los pobres; sin embargo, no puede dejar de lado su respeto por la verdad y la justicia, por lo que solicitó la comprensión del Gobierno y los indígenas acerca de su función de servir como garante de las conversaciones.
Al final de la reunión la cacica general, Silvia Carrera, algo ofuscada, advirtió que hoy tiene que darse una solución, ya que su pueblo se está cansando por la dilatación del diálogo.
“Tengo muchos proyectos y mucho que hacer con mi gente allá, ya van 10 días y no puede pasar”, dijo.
Aunque mantienen su posición de respetar el Acuerdo de San Lorenzo, en el cual se comprometieron a no realizar protestas mientras duraba el diálogo, Carrera ante una petición del ministro Fábrega para que cesaran los cierres de calles que están realizando indígenas en Veraguas y Chiriquí, expresó que es el malestar porque no se les ha dado una respuesta contundente en todo el tiempo que vienen negociando.
Ayer, después que mucho se hablara sobre el proyecto, que representa el único obstáculo en la mesa de diálogo, finalmente se apersonaron los directivos de la empresa de Barro Blanco para dar detalles del proyecto que desarrollan.
El gerente general, Aldo López, detalló que ellos se ganaron el derecho de construir la hidroeléctrica mediante una subasta pública en mayo de 2007.
A su vez, reiteró que el 100% de las obras civiles se localizan fuera de la comarca y solo una parte del embalse toca tangencialmente un área anexa en el lado izquierdo del Tabasará, además que aclaró que no se tiene proyectado que el proyecto siga creciendo, preocupación que estaba latente entre los indígenas.
Los empresarios agregaron que la consulta pública para la aprobación del Estudio de Impacto Ambiental, que se realizó en febrero de 2008, tuvo un mes de divulgación a través de medios escritos y radiales, incluyendo los de la comarca.
Además, realizaron 36 reuniones con comunidades ngäbes y 23 reuniones con el Congreso Regional Kadrini, instancia que en julio de 2011 desarrolla un congreso general extraordinario para validar lo acordado entre la empresa y el cacique general en el 2008, Máximo Saldaña, contando con los votos afirmativos de 54 delegados contra 35 en contra y una abstención.