En momentos en que los panameños se preparaban para dar la bienvenida al año 2010, el Gobierno del presidente Ricardo Martinelli terminó de gestionar la compra directa de un avión, cuyo modelo tiene características de una aeronave presidencial.
Se trata de un avión Embraer Legacy 600 -valorado en 21.9 millones de dólares- que será comprado sin licitación pública a la empresa brasileña Embraer (Empresa Brasileira de Aeronáutica, S.A.).
La aeronave, según la Gaceta Oficialdel 31 de diciembre de 2009, “será utilizada en misiones oficiales y de asistencia social humanitaria”.
Para tal fin, la Autoridad de Aeronáutica Civil (ACC) gestionó un préstamo de 22 millones de dólares con el Banco Nacional de Panamá (BNP) para adquirir la aeronave, que es similar a la que posee el presidente de Ecuador, Rafael Correa.
Ese préstamo, según una resolución que aprobó el martes pasado el Consejo de Gabinete, será pagado con fondos que recibirá el Gobierno de la República de China (Taiwán) “como parte de la cooperación bilateral entre ambos gobiernos”, cuyo monto total se desconoce.
Justificación.
Con esta compra, explicó el director de la AAC, Rafael Bárcenas, se asegurará las máximas condiciones de seguridad en el transporte aéreo de personas en misiones de asistencia social y comunitaria, como también en las misiones oficiales.
Según el Gobierno, la aeronave tendrá la capacidad de “trasladar enfermos, traslado de personas en misión de ayuda humanitaria y carga en casos de desastres o eventos catastróficos”.
Esto, sin embargo, contrasta con la versión del ex director -en dos ocasiones- de la Autoridad de Aeronáutica, John Bennet, quien aseguró esta semana que el Embraer Legacy 600 solo puede aterrizar en pistas que midan, por lo menos, 5 mil pies de longitud.
En Panamá, las únicas pistas que cuentan con esta medida son las de Tocumen, David y Colón.
El contrato de compra directa de esta aeronave será uno de los primeros que tendrá que refrendar la nueva contralora, Gioconda Torres de Bianchini.