La romería, que partió después de las siete de la mañana de la Plaza Catedral o Plaza de la Independencia, fue encabezada por la presidenta de la República, Mireya Moscoso, quien estuvo acompañada por miembros del Consejo de Gabinete y jefes de diversas instituciones del Estado.
El legislador Sergio Gálvez, orador de fondo ante el Mausoleo de los Soldados de la Independencia, mencionó que esta es la fecha propicia para anunciar un "Gran Pacto por Panamá", un pacto por la democracia donde hombres y mujeres, negros, cholos, indios, blancos y mulatos, vivan en hermandad.
Una nación sin niños desnutridos, por una nación con hombres y mujeres con educación, con una vivienda digna que les dé abrigo, "ese es el Panamá de mis sueños que les invito a construir cada día" y el Pacto de la Esperanza que "hoy más que nunca estamos dispuestos a firmar".
Mientras que la presidenta de la República, afirmó que celebrar los primeros cien años de vida independiente debe ser lo más importante para todos los panameños, que deben sentirse orgullosos de llegar a esta ocasión tan especial.
Por su parte, el historiador y catedrático universitario, Alfredo Castillero Calvo, quien fuera el orador ante la tumba de Amador Guerrero, hizo un recorrido histórico desde la época de la colonia española, resaltando los motivos que llevaron a la separación de Panamá de Colombia.
Los ministros de Estado y demás funcionarios que participaron con Moscoso en la caminata hasta el cementerio Amador, se vieron afectados por el calor, como consecuencia del radiante Sol de las primeras horas de la mañana.
Varios tuvieron que despojarse del saco, lo que hizo más evidente el sudor que emanaba de sus anatomías. Mercedes García de Villalaz, directora de Aduanas, fue una de las más afectadas, pues debió recibir atención de la enfermera presidencial, por estar a punto de sufrir un desmayo. Moscoso se mantuvo radiante y sonriente, saludando a quienes miraban la caminata desde las aceras y balcones de los populosos barrios de San Felipe y El Chorrillo.
En esa dirección, se está proponiendo desconectar el nombramiento de jueces y magistrados de los órganos ejecutivo y legislativo, para evitar su politización... Qué pregunta más interesante. Nos hemos acostumbrado a encasillarnos en la tradición truncada de presentarnos como seguidores de la división clásica de poderes, olvidando que en el siglo XIX a la fecha hay otro poder que ha ido desarrollando y emergiendo como un órgano al que no se le ha querido reconocer, que es el poder ciudadano.
En ese terreno definitivamente que mientras no le demos paso a la participación ciudadana estamos totalmente de espaldas a las nuevas realidades que vive el mundo de hoy.
Es urgente separar o aislar todo lo que tenga que ver con la elección de magistrados a la Corte Suprema, Tribunal Electoral, Defensoría del Pueblo, tribunales superiores, jueces, procuradores, fiscales y personeros, aislarlos de cualquier tipo de ingerencia del órgano ejecutivo y legislativo cuando esa ingerencia es exclusivista, tanto para la designación como para su nominación.
Identicamente pienso en correlación con el Legislativo. Creo que habría que aprender de otras sociedades en las cuales existe consejo nacional de la magistratura o de la judicatura, donde el mecanismo de selección de los integrantes del poder judicial o del ministerio público, su designación y aprobación pasan aparte completamente de las funciones del Ejecutivo y el Legislativo.
¿Por qué no pensar que ciertos integrantes del Poder Judicial puedan ser nominados por sus pares?
Estoy pensando que se podría integrar un consejo nacional de la judicatura en el cual haya representantes del Colegio de Abogados, electos en asamblea general, representantes de los jueces, organizaciones no gubernamentales abocadas a trabajar en este terreno.
También profesores de las facultades de derecho, electos por la junta de facultad, y naturalmente la participación de la sociedad civil y que ella misma debe encontrar representación en ese consejo de la judicatura.
Esta clase de representación puede extenderse a otras entidades públicas, Ente Regulador, Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC), Autoridad del Canal.
Tienen que sentarse las pautas para que estas entidades no sean monopolio exclusivo de cualquiera de los órganos del Estado. Entre las iniciativas de cambio constitucional se citan las que deben operarse en el Organo Legislativo, esto es la eliminación de los dos suplentes, que no existen en otros parlamentos latinoamericanos, el manejo de partidas circuitales y administración directa de dinero del erario; la eliminación de privilegios y prebendas, la restricción de la inmunidad parlamentaria, en materias de tipo civil, entre otros puntos. Su opinión.
222 Hay que eliminar toda partida circuital, secreta, discreta, que no pasen por el tamiz de la institucionalidad y los controles que debe tener la sociedad. Igualmente, hay que seguir el ejemplo de otras sociedades latinoamericanas, que han eliminado la figura de suplementes de legisladores y magistrados, expreso Bernal.
En el Legislativo, como en el Ejecutivo y Judicial, se dan situaciones de dádivas y privilegios y también de suplencias. En primer término debe haber una voluntad política de gobernantes y gobernados de hacer cuanto antes las reformas que pongan punto final a esta trilogía nociva que es los suplentes, partidas y privilegios. Estos últimos se pueden eliminar a través de una ley sin necesidad de tocar la norma constitucional porque estos privilegios los han ido introduciendo a través del reglamento interno, lo mismo para el judicial y el ejecutivo.
Asimismo hay que eliminar toda partida circuital, secreta, discreta, que no pasen por el tamiz de la institucionalidad y los controles que debe tener la sociedad.
No es dinero del gobierno, partidos u órganos del Estado sino dineros del erario que deben manejarse como la mujer del César: ser honestos y sobre todo parecerlo.
Si hay cosas que debemos aprender de otras sociedades latinoamericanas es casualmente que ellas han ido eliminando a los suplentes de legisladores y magistrados, que en Panamá es una situación gravísima, no sólo por la manera como se nombran sino porque los mismos están en un permanente y abierto conflicto de interés. En el Ejecutivo hay que eliminar las figuras del vicepresidente porque son unos buenos a nada.
No estoy prensando en personas sino en las posiciones. Los vicepresidentes deben dejarse a los museos. Por otro lado, el reloj de la inmunidad se detuvo hace varias décadas y no nos hemos dado cuenta. La inmunidad está desapareciendo en su concepción tergiversada de las cuales se valieron algunos en situaciones muy especiales.
Debemos pensar más bien en la inmunidad del ciudadano para tener derecho a expresarse libremente sin temor que se le puedan aplicar medidas que contrarían dicha libertad. La inmunidad, en resumen, no debe salirse del foro o del escenario del hemiciclo donde actúan como representantes. Fuera de allí no debe existir la inmunidad. Lo que hay es una grandísima impunidad para no cumplir con responsabilidades familiares, o contraídas como deudas.