El Consejo de Gabinete aprobó el Decreto No.25 que establece el alza de 42 partidas arancelarias, a partir de la próxima semana en los rubros de jamón, leche en polvo y pasteurizada, cebolla, papas, arroz, tomate industrial, cerdo, carne, pollo y sus derivados, a excepción del azúcar que será modificado en enero del 2000.
Las partidas arancelarias fueron reguladas hasta el 2004, estableciéndose techos de hasta un 300% y el mínimo de 32% para las carnes deshuesadas y en trozos. El techo arancelario del azúcar fue fijado en 154%.
Las partidas que recibieron el arancel más alto de 167% fueron los productos lácteos, evaporadas con un contenido de materias grasas, y el más bajo con un 32% para las carnes deshuesadas y la leche fluida con un 40%.
Mientras que a los jamones se les estableció un techo del 83%, las leches evaporadas un 167%, en gránulos y polvo, 90%; la cebolla de 77%, arroz partido y semiblanqueado con 130% y envasado al vacío un 83%.
Los purés un 87% el cual va bajando gradualmente hasta llegar a 83% en enero del 2004; la pasta cruda o pulpa de 87% y el ketchup con picante 70% hasta llegar al 50%.
También la salsa o pasta de tomate recibió un arancel del 70%, mientras que el arancel del azúcar cruda y demás derivados obtuvo un tope del 154%, los cuales serán implementados a partir del próximo año, hasta alcanzar un techo de 147% en enero del 2004.
Según la presidenta del Consejo Nacional de la Empresa Privada, Nivia Roxana Castrellón, la medida es un paliativo temporal porque en Panamá el gran desafío es la "productividad y competitividad".
Recalcó que lo primordial es que el sector agropecuario e industrial se prepare a través de un mecanismo de reconversión, con financiamiento, acceso a información y tecnología, oportunidades de mercado y capacitación.
Por su parte, la Asociación de Comerciantes y Distribuidores de Víveres y Similares de Panamá (ACOVIPA) mediante un comunicado señala que acepta la medida de la presidenta de la República, pero advierten que esta se basa en la necesidad de una gradualidad para que el sector agropecuario e industrial pueda adaptarse a las exigencias de competitividad y productividad de los mercados.
"Nuestro gremio estará vigilante para que no se adopte una actitud de gradualidad pasiva, o sea que dentro de 5 años estén en la misma situación", destaca la nota.
La junta directiva de ACOVIPA reitera que mucho se habla de la protección arancelaria de estos sectores, pero poco se sabe de los planes concretos para solucionar los problemas de distribución y comercialización que mantienen.
"Esperamos que el alza no sea interpretada o aplicada de tal manera que se convierta en medidas no arancelarias que entorpezcan el libre desenvolvimiento de esta actividad", destaca.
Sostiene que ojalá los cambios bruscos en la política comercial panameña no sean interpretados negativamente por los inversionistas, socios comerciales y los organismos internacionales, porque aún no se ha definido cuál es la estrategia comercial del país para afrontar los retos de los próximos años.