El viceministro de Finanzas, Eduardo Quiroz, advirtió ayer que de ser necesario el Gobierno pagará el "costo político" por la aplicación de la simplificación y reordenamiento del sistema tributario.
Sin embargo, apuntó que de no aprobarse tendría un alto costo económico para el país, porque seguiría sumido en el atraso.
Indicó que la aprobación de las reformas tendrá un costo político, pero es inevitable porque el país requiere de un sistema justo, equitativo y simple.
Puntualizó que se tratará de buscar un consenso entre los diversos sectores para lograr la aprobación de las reformas, que buscan eliminar cerca de 20 impuestos que no son representativos para la economía panameña.
"Se quiere aliviar la carga tributaria con una mejor distribución de los ingresos porque el sistema está desbalanceado", anotó Quiroz durante un seminario realizado en un hotel de la localidad con algunos representantes de medios de comunicación, que tenía como objetivo ampliar la información sobre el sistema de simplificación tributaria, cuya discusión se iniciará a partir de mañana.
Detalló que la eliminación del Impuesto Sobre la Renta en las personas que devengan hasta B/.800 mensuales, favorecerá a unos 200 mil asalariados y traerá una circulación de B/.75 millones en las calles del país.
Sostuvo que de aprobarse la simplificación del sistema tributario inmediatamente se pondrá en ejecución la eliminación del ISR, sin embargo, el resto de las reformas en enero del 2002.
El proyecto de reformas tributarias fija el Impuesto sobre la Renta para los bancos en una suma no menor al 8% de los ingresos brutos y amplía el ITBM o el 5% a más de 30 servicios.
A partir de mañana se iniciará el proceso de consultas con la Cámara de Comercio e Industrias y posteriormente con otros grupos para dar a conocer el alcance de estas reformas.
La nueva propuesta de simplificación tributaria pretende eliminar unos 20 impuestos que representan unos B/.20 millones, que al Estado le cuesta más administrarlo que lo que produce.