El Gobierno estaba decidido. Enfrentaría a los transportistas y no dialogaría ante las medidas de presiones. Para ello puso al servicio de los panameños toda la flota institucional, habilitó buses ya retirados del sistema y avaló que los colegiales y autos particulares transportaran a los usuarios.
Fueron 30 buses sacados de circulación mediante el rescate administrativo del desaparecido proyecto Transmóvil, puso en circulación 18 buses incautados a narcotraficantes y contó con la colaboración de un sector de transportistas que decidieron no apoyar el paro, en total era cerca de 680 vehículos para movilizar a los panameños.
Fueron desplegados en tres rutas. La ruta este, que partía desde la 24 de Diciembre (La Doña) hasta la 5 de Mayo.
La ruta norte, desde Ciudad Bolívar hasta la Plaza 5 de Mayo, y la ruta Panamá oeste, que salía desde La Espiga hasta 5 de Mayo.
Los encargados de conducir estos buses eran administrativos e inspectores de la ATTT uniformados con suéter celeste y un logo de la entidad.
El detalle curioso fue que cuando llegaron a la ciudad los usuarios no los abordaban, pues solo tenían un letrero de ATTT y de la ruta. No sabían hacia dónde los llevarían.
Como si fuera poco se permitió que toda persona que tuviera un auto particular pudiera trasladar pasajero cobrando una tarifa.