La comisión del Gobierno de Panamá y la de la etnia Ngäbe Buglé instalaron hoy su duodécima reunión para buscar una solución a la exigencia indígena de cancelar el proyecto hidroeléctrico Barro Blanco, en Tolé, occidente del país.
El proyecto Barro Blanco, desarrollado por la empresa hondureña Generadora del Istmo (Genisa), permanece suspendido desde el pasado febrero por orden del Gobierno, que adujo para dictar esa medida, problemas medioambientales, entre otros.
El proyecto hidroeléctrico tiene un 95 % de avance, pero los aborígenes rechazan su edificación porque, desde su perspectiva, afecta el medioambiente y sus tradiciones religiosas.
Una fuente oficial explicó este lunes a Acan-Efe que la cita, que comenzó con casi 2 horas de retraso, es "para presentar escenarios, tanto del gobierno como de la comisión indígena, con la esperanza que se puedan alcanzar algunos acuerdos".
La ONU participa como facilitador de este diálogo, en el que el pasado 5 de mayo la comisión gubernamental dijo que uno de los escenarios es que Genisa no termine la obra por los "incumplimientos ambientales reiterados" en los que ha incurrido durante su construcción, iniciada en 2011 tras ganar una licitación pública.
Pero también dijo que la hidroeléctrica se concluirá, lo que causó malestar entre los indígenas.
La representación de los aborígenes está encabezada por la cacica general Ngbe Buglé, Silvia Carrera, el cacique de la región Muno, Chito Gallardo, acompañados por el dirigente Manolo Miranda y con la asesoría del catedrático, economista y excandidato presidencial panameño Juan Jované, entre otros.
De parte del gobierno se espera la llegada de los ministros de Gobierno, Milton Henríquez; Desarrollo Social, Alcibiades Vásquez; Trabajo, Luis Ernesto Carles; el viceministro de Ambiente, Emilio Sempris y el director de la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos, Roberto Meana.
La comisión oficial es encabezada por la vicepresidenta y canciller panameña, Isabel De Saint Malo de Alvarado, que en esta ocasión no participará del encuentro, acotó la fuente.
La cacica suplente de la región Kodriri, la más cercana al proyecto, Clementina Pérez, y el vocal de la religión sincretista Mama Tadta, Bernardo Vejerano, que no son parte de la mesa, anunciaron que los indígenas esperan que el 22 de mayo Genisa abandone el área, ubicada sobre el río Tabasara, cuyo represamiento tapará unos petroglifos sagrados para sus creencias.
Según dijo Pérez a Acan-Efe, "solo con una lluvia pequeña se han dado unos cuatro deslizamientos. Qué pasará cuando llegue el invierno?",
Pérez aseguró que la empresa Genisa, pese a la prohibición oficial, ha seguido "haciendo trabajos".
Vejerano declaró que ellos van a encabezar una "concentración de Ayuno y oración" para exigir que Genisa se vaya del lugar de la construcción, cuyo espejo de agua será el que tape los petroglifos y cubra unas 5 hectáreas de tierras de la comarca Ngbe Buglé, conocidas como "áreas anexas", pero regidas por la ley de ella.
Los indígenas aspiran que la presa, cuyo muro es de casi 50 metros de altura, sea removida de Barro Blanco.
La hidroeléctrica debe generar unos 28 kilovatios de energía.