Cuando Pedro Miguel González, por quien Estados Unidos ofrece una recompensa, llegó a la Presidencia de la Asamblea Nacional, casi no existía seguridad en este Órgano, a su salida dejó un aparato de hombres entrenados, con armas cortas “de guerra” y equipo tecnológico.
Con González, la Asamblea hizo en un año inusuales compras para seguridad que sumaron más de B/. 200 mil. Además de pistolas automáticas, con especificaciones de guerra, municiones, tecnología para evitar espionaje, botas de selva y equipos de seguridad, el perredista compró un GPS marino, marca Garmin MAP 76 CX AM, capaz de trazar y almacenar 128 rutas.
La compra del GPS vino acompañada de un CD de cartografía para navegación marítima que puede operar en Estados Unidos, el Caribe, América Central, Suramérica “y otros” países.
Lo curioso es que la Asamblea no tiene embarcaciones. Diputados consultados ayer por Panamá Américase mostraron extrañados por estas compras.
González tiene una situación legal compleja, el Tribunal del Distrito de Columbia le formuló cinco cargos criminales por el asesinato del soldado estadounidense, Zak Hernández, y el intento de homicidio de Ronald Marshall y Jefrey Moore, el 10 de junio de 1992 en Chilibre.
El perredista perderá el próximo 1 de julio la protección que le brinda el fuero parlamentario, al no alcanzar su reelección en Veraguas. Pero un artículo de la reforma al Reglamento Interno de la Asamblea parece subsanar el problema, al otorgarle seguridad estatal por cinco años, en su calidad de ex presidente de este Órgano del Estado.
González, quien fue presidente entre septiembre de 2007 y septiembre de 2008, parece haber allanado el camino a esta protección con sus compras. El diputado podría escoger ahora a sus escoltas entre la seguridad que labora en la Asamblea.
Las órdenes de compra del GPS (de B/. 576.51) y del CD (B/. 231.95), solo dicen que serán usados por la seguridad del Presidente.