NO SÓLO los desperdicios obstruyen las tuberías, la grasa depositada en su interior forma corchos que evitan el paso del agua provocando de esta manera el retrosifonaje, proceso donde el agua usada retrocede del sistema de alcantarillado.
En la ciudad de Panamá hay más de 150 restaurantes, pero muchos de estos no tienen trampas de grasa por lo que estas sustancias llegan al sistema de alcantarillado.
De acuerdo con el presidente de la Asociación Nacional de Restaurantes y Afines, Rino Tamburelli, algunos de los establecimientos que forman parte del gremio, están en proceso de colocar los receptores de grasa.
Destacó que algunos restaurantes chinos no pertenecen a la asociación, razón por lo que desconoce si tienen estos implementos.
Tamburelli señaló que a se encuentran en conversación con la Cámara de Comercio, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), el Ministerio de Salud (MINSA) y los dueños de hoteles.
El objetivo es dictar seminarios para concienciar sobre la importancia de colocar trampas de grasa y cooperar con el medio ambiente.
"No sólo se deben colocar en los establecimientos dedicados al expendio de alimentos, también en las casas y apartamentos, pues estos también la generan y van a dar a las tuberías", indicó.
A estos sistemas para atrapar la grasa se les debe dar un mantenimiento adecuado, que dependerá del tamaño.
Las trampas medianas se les puede limpiar cada dos días, mientras que las grandes cada mes o cada tres meses.
Según el ingeniero José Carías, del IDAAN, en la ciudad de Panamá se han detectado más de 37 puntos críticos donde el desborde de las aguas servidas es constante.
En áreas como la entrada del corregimiento de Pedregal, frente a la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), la entrada de Chanis, Calle 50, la vía ubicada detrás de la Gran Estación de San Miguelito y calle Uruguay, son algunos puntos donde el problema es evidente.
Para Carias, la solución llegará cuando el MINSA ponga más empeño, redoble los operativos y haga cumplir las leyes, como lo es obligar a los dueños de restaurantes y fondas a instalar las trampas de grasa.
Información suministrada por el departamento de Calidad Sanitaria del Ambiente del Departamento de Salud Pública de la Región Metropolitana de Salud del MINSA, esta institución trata de realizar operativos diarios.
Esto con el fin de detectar a los restaurantes y fondas que no cumplen con normas higiénicas como la instalación de las trampas de grasa, la colocación correcta de la basura y de fregadores de tres compartimientos.
El precio de las trampas de grasa depende del tamaño. Se consiguen desde B/.150.00 hasta B/.400.00.
Para disolver la grasa, a las trampas se les agrega productos biodegradables.
Las fondas no están integradas a la Asociación Nacional de Restaurantes y Afines.
Las sanciones para los dueños de restaurantes y fondas que no cumplan con las disposiciones van desde B/.500 hasta el cierre definitivo del establecimiento.
Grasa obstruye alcantarillas
Aunque las leyes establecen el uso de las trampas de grasa, algunos restaurantes no cumplen.