Una fisura en el centro de la parte superior de la entrada es una de las más prominentes, pues es la pieza clave para que el arco se mantenga, aseguró una fuente preocupada por la conservación de este patrimonio histórico.
Las hendiduras parecen líneas en zigzag a ambos lados de los muros, lo que indica el inicio de una falla grave.
La erosión, las lluvias y otras inclemencias del tiempo desgastan el repello, dejando a la intemperie los ladrillos.
Lo único que se encuentra en buen estado dentro de este convento es un monumento de Fray Tomás de Berlanga, (1487 - 1551); tercer obispo de tierra firme (Castillo del Oro Panamá) el que fue donado en 1999 por los jóvenes de la Ruta Quetzal Argentaria de la UNESCO.
Panamá América consultó a Genaro Villalaz, subdirector del Instituto Nacional de Cultura (INAC), quien indicó que estas grietas que se observan no significan que el convento esté a punto de colapsar. Aseguró que personal de Patrimonio Histórico realizará un análisis de las estructuras para determinar qué medidas tomarán.
Una puede ser la colocación de tablas y maderas para sostener los esqueletos, como se hace en las estructuras de Panamá La Vieja.
La infraestructura de este convento albergaban el Arco Chato, de 50 pies de largo por 35 de alto que se desplomó en noviembre de 2003 y era reconocido mundialmente.
La foto de esta estructura sirvió de argumento para convencer al Gobierno de Estados Unidos, a principios de siglo, de que Panamá debía ser escogido para construir un canal interoceánico, debido a que no enfrentaba constantes movimientos telúricos, como Nicaragua. Al lado del convento está el Museo de Arte Religioso de Panamá, establecido en la década de 1970, donde se recoge parte de nuestro patrimonio nacional.
El museo está abierto de martes a sábado, en horario de 8: 00 a.m. a 4: 00 p.m.
El público puede admirar en el lugar un número modesto de obras de arquitectura, pintura, escultura y platería que fueron usadas en Panamá durante los 300 años de nuestra época hispana, para el servicio del culto católico en las iglesias y conventos. La última restauración al Convento Santo Domingo de Guzmán se realizó en el año 1983.
El Arco Chato, pese a no tener soporte interior, se mantuvo intacto por varios siglos.
El INAC tiene a su cargo, especialistas en restauración de piedras preparadas.
No todas las obras que se guardan en el Museo de Arte Religioso fueron realizadas por panameños, algunas se deben al trabajo de extranjeros que se establecieron en este país.