DESDE LOS años 90, cuando se conoció la primera propuesta del polémico proyecto de la Cinta Costera en la avenida Balboa, como parte del Plan de Desarrollo Urbano del Pacífico, las opiniones de arquitectos y urbanistas especialistas en la materia surgieron de momento.
Aunque algunos se manifesten a favor y otros en contra, todos coinciden que el proyecto que se adopte debe guardar la identidad costera que posee Panamá.
El proyecto de la Cinta Costera consiste en un relleno a lo largo de la avenida Balboa, desde Punta Paitilla hasta el Mercado del Marisco, que busca crear una plaza pública "en términos de arquitectura paisajistica".
Para Boris Aguilar, arquitecto y miembro de la Alianza Pro Ciudad, el proyecto de la Cinta Costera debe ayudar a guardar nuestra identidad costera de la ciudad.
"Este proyecto debe y tiene que ser el inicio para la creación de una red de parques urbanos, plazas y jardines en toda la ciudad, conviertiéndose en un pulmón de la ciudad, que minimice la contaminación atmosférica y a la vez recupere el ecosistema marino que se ha perdido en el área de la Bahía de Panamá.
Raisa Banfield, quien también es miembro de la Alianza Pro Ciudad, cuestiona los criterios que tienen las autoridades para llevar a cabo el proyecto.
"Lo que a nosotros los ciudadanos nos debe preocupar es que las autoridades aclaren si la Cinta Costera es para recuperar espacios físicos para el ciudadano común o, por el contrario, lo que se busca es justificar la ampliación del Corredor del Sur" puntualizó la arquitecta.
Por su parte, Aguilar visualiza que si esto llegase a pasar el área de la avenida Balboa se convertiría en un área privada y exclusiva, en donde sólo se permitirá la entrada a personas que tengan una identificación.
A criterio de Aguilar, lo que debe hacerse con la Cinta Costera es recuperar las áreas verdes y los espacios públicos que cada día en Panamá hay menos.
Por ejemplo, en París, a lo largo del Río Sena, entre los bosques existentes hay 450 parques públicos, jardines y plazas, que se hicieron recuperando lotes baldíos.
Esto a pesar de que es una ciudad en donde viven muchas más personas que en Panamá, y que por ende, debe ser mucho más complicada.
Con la elaboración, en 1997, del Plan de Desarrollo Urbano de Áreas Metropolitanas en el Pacífico y el Atlántico, uno de los detalles era tener espacios abiertos para recreación y esparcimiento.
Con la obra, se invertiría el sentido de los tres carriles que iban de la Casa del Marisco a Punta Paitilla.
Por otro lado, el proyecto incluye el saneamiento de la bahía y la inclusión de parques y restaurantes.
Con el proyecto de la Cinta Costera también espacios públicos facilitarían el paseo, el ciclismo y la captación panorámica de los principales cuerpos de agua de las áreas metropolitanas, pues se trata de una obra cuya longitud se ha estimado en alrededor de siete kilómetros.
Guardar la identidad costera
Alianza Pro Ciudad ha manifestado en reiteradas ocasiones los criterios que se deben tomar para efectuar el proyecto.