El exjefe de la Guardia Nacional, general Rubén Darío Paredes, propuso que la Guardia de Frontera tenga un mando independiente de la Policía Nacional, ya que es un brazo de la Fuerza Pública que está capacitado para desarrollar combates con fuerzas irregulares en la selva, aunque esa realidad se le quiere ocultar al pueblo.
Recordó que la Guardia de Frontera, que fue creada durante la administración anterior, tiene una preparación especial porque fue diseñada para defender nuestras fronteras y por esa razón debe tener un mando distinto al de la Policía Nacional.
Consideró que es un error que esa unidad siga bajo el mando de la Policía, ya que la responsabilidad de dirigir un cuerpo policial es muy diferente a manejar un ente entrenado para el combate irregular.
Agregó que a nivel de la cabeza de la Fuerza Pública, que está bajo la responsabilidad primaria de la Presidencia de la República y luego del Ministerio de Gobierno y Justicia, se palpa una falta de liderazgo, organización y método, que en parte contribuye a que haya una percepción negativa de la imagen del cuerpo policial.
Paredes recalcó que esa falta de liderazgo provoca que se pierda la eficacia del entrenamiento al que han sido sometidas las tropas de la Guardia Fronteriza y recordó que el artículo 205 de la Constitución ordena que un componente especializado para velar por la soberanía esté fuera del mando del jefe de la Policía.
Aclaró que este mandato constitucional quedó plasmado en la reforma realizada en 1994, sin embargo, difiere que el mismo contemple que sólo se active en tiempos de emergencia.
Para Paredes, lo que sucede en la frontera con Colombia no es normal, de allí la necesidad de crear un cuerpo especializado en faenas de combate, que en tiempos de paz podría ayudar a otras instituciones velando por la conservación de nuestros bosques o apoyando las acciones de Migración o Aduanas.
Explicó que la Guardia de Frontera debe estar subordinada a la presidenta de la República, vía Ministerio de Gobierno y Justicia.
Acotó que aunque la Constitución de la República lo ordena, en la práctica la descentralización no se da y eso trae confusión e ineficacia tanto en la policía como en el cuerpo destacado en la frontera, cayendo en un círculo vicioso el manejo de la Fuerza Pública.
Paredes dijo que aún existe un temor de la sociedad política hacia el fantasma del militarismo, pero que al pueblo en general eso no le importa, pues lo que espera de los componentes policiales, es la seguridad.
Recalcó que la situación en la frontera se agrava, porque las fuerzas irregulares que operan en Colombia conocen del temor de la Policía panameña de hacer respetar su territorio y constantemente entran y salen del país, violando la soberanía nacional, sin que las autoridades hagan algo para evitarlo.