Atado de pies y manos, en el asiento trasero del taxi que conducía y con el rostro ensangrentado, fue encontrado ayer, en el sector de Naos, distrito de La Chorrera, el cuerpo sin vida del taxista Carlos Rodríguez Almanza, de 46 años.
La víctima tenía las piernas atadas a la altura de las rodillas, mientras que las manos estaban amarradas y pegadas al pecho con los cordones de las zapatillas que llevaba puestas, y en la boca le fue introducida una de sus medias, según confirmó la personera Nilda Espino.
Dijo no poder precisar la causa de la muerte, aunque el rostro de la víctima estaba bastante golpeado.
Inicialmente se maneja la tesis del robo, ya que la cartera del occiso fue revisada y la maquinila de monedas estaba vacía, además se intentó arrancar el radio del auto.