Nación

Hambre acompaña a niños en la escuela


Pese a que el Ministerio de Educación desarrolla en el país el Programa de la Crema Nutritiva y en zonas con niveles de pobreza en el área urbana se da el almuerzo complementario, en algunas escuelas hay niños que pasan hambre.
El Panamá América visitó dos planteles de San Miguelito y sus autoridades confirmaron que hay hogares que están pasando problemas de alimentación, que los niños llevan a las escuelas.
Lucía Santos, directora de la Escuela San Antonio, confirmó que "en el área hay niños que están pasando hambre... "¡Como no!". Por eso necesitan que se active el Programa de Alimentación Complementaria, interrumpido porque la partida municipal no ha llegado.
"Aparentemente este año la partida se ha tardado. No podemos vivir de engaño porque el año pasado fue completa. Fue efectivo (el programa). Todos almorzaban", aseguró Santos. La profesora dijo que este programa se necesita con urgencia.
Agregó que aunque muchas veces el niño, por pena o temor no se atreve a decir que no ha comido, el maestro siempre trata de conversar con el estudiante para conocer los casos, que incluso llegan a ser críticos.
Lamentó que la misma situación económica haya estancado todo. Los padres de familia apoyaban económicamente con el producto de actividades, pero "muchos se han acercado y han dicho que están sin trabajo y lo poco que ganan es para alimentar a su familia".
En la investigación El Panamá América pudo conversar con una pequeña inmersa en esta situación, quien junto a sus hermanitos, debe trasladarse de un hogar a otro entre sus familiares para poder comer.
Aunque cueste aceptarlo, hay niños que van a la escuela con mucha hambre. Hay hogares donde los padres no pueden suministrarles el mínimo necesario para cubrirle las necesidades nutricionales. Pablo es parte de este mundo de historias; su maestro, un receptor más. Esa mañana la maestra de Pablo advirtió algo extraño en su conducta y decide abordarlo. Después de una conversación él le confiesa que no ha comido, que tiene hambre.
Una voz suave cargada de timidez le dice entre dientes, con una mezcla de miedo y vergüenza: "Maestra no he desayunado. Maestra cómpreme algo en el kiosco". Lucía de Santos, directora de la Escuela San Antonio, en el corregimiento Victoriano Lorenzo, distrito de San Miguelito, aseguró que en muchas ocasiones los maestros satisfacen las necesidades de niños con hambre.
La maestra los lleva al kiosco y de su propio dinero les compra algo. Son los niños quienes se encargan de decir que no han comido, aseguró. Cuenta que el año pasado atendieron el caso de unos niños huérfanos de padre y madre. "Hicimos colecta entre los educadores para que la niña mayor le cocinara el almuerzo a sus hermanitos. Ya la niña se graduó. Aquí sólo quedan tres y nosotros le hemos seguido brindando el apoyo en el momento oportuno", aseguró.
Ahora, afirma, la hermana mayor vive con su abuelo materno y los otros hermanitos menores con su abuela paterna.
Según la experiencia de esta docente, con 28 años de servicio, es triste que esas criaturas tengan tantos problemas. Entre las razones, detalla los hogares disgregados, las madres que no reciben un salario, los bajos ingresos de los padres, y otros que no les dan nada.
La entrevista fue interrumpida por una pequeña, que no conforme con saludar a la directora, participó en la conversación. Eugenia, nombre ficticio que daremos a la estudiante, es un ejemplo de repitencia escolar, desintegración familiar, y sobre todo, de los malabares que hacen los pobres por comer.
La niña tiene dos hermanitos: uno de 10, otro de 6 y ella de 7. Uno de sus hermanos ha estado tres veces en primer grado; tiene 10 años, y según el sistema, es un repitente: ha reprobado varias veces el mismo grado. Proceden de la Escuela Nuevo Progreso, en la comunidad del mismo nombre, donde vivían hasta que su casa se quemó.
Provienen de un hogar desintegrado donde la madre está desempleada y ellos viven de un lado a otro, porque necesitan la ayuda de sus parientes para poder comer. En su caso, el hambre es itinerante, porque los sorprende en diferentes moradas. Eugenia señala que el papá no vive con la mamá, por lo que cuando se van con él, no asisten a la escuela por 2 ó 3 días.
Cuando el padre se los lleva es porque la madre no tiene dinero para alimentarlos. Pero la directora dice con voz de queja que mezcla la impotencia, que aunque es para ayudarlos, el papá les está haciendo daño porque los aleja de la escuela y de la oportunidad de superarse.
La escuela recibió recientemente del Instituto para la Formación y Aprovechamiento de los Recursos Humanos, una beca para tres estudiantes de extrema pobreza. Se incluyó el caso de Eugenia, pero hay que esperar porque se tramitan los documentos. El niño de 10 años, el repitente, recibe atención del Programa de Salud Escolar. La mamá tiene la responsabilidad de llevarlo para el tratamiento. Lo importante es que no falte a esas citas, enfatiza la directora.
Eugenia siempre aboga por sus hermanitos, es su defensora. Conversando con ella, le preguntamos qué le gustaría estudiar. Una sonrisa con una inocente picardía transformó sus morenas mejillas. Mientras, la pregunta permanecía en el aire, una frase motivadora y jocosa rompió el silencio. La directora alabó sus cualidades. "A pesar de todo, su rendimiento es bueno. Ella es la abogada de sus hermanitos: ella es la segunda porque el otro está en primer grado pero en rendimiento es ... Eugenia interrumpe a toda prisa y responde: "el otro puede rendir". Luego de otro silencio más largo y un poco de tertulia, la pequeña confiesa que quiere ser abogada.
Este año, según la profesora Lucía de Santos, directora de San Antonio, y Carolina Flores, subdirectora de Nuevo Progreso, en las escuelas sólo se brinda la crema nutritiva que da el Departamento de Nutrición del Ministerio de Educación. A diferencia del año pasado, ahora no se está desarrollando el Programa de Alimentación Complementaria, pese a sus buenos frutos, porque no ha llegado la partida municipal, manifestaron.
Al preguntarles si había estudiantes que sólo consumían el alimento que le proporcionaban en la escuela, la directora de San Antonio dijo que sí.
Agrega que el año pasado les daban almuerzo a los 368 estudiantes de la escuela. No es que la partida alcanzara para todos, sino que docentes y padres de familia realizaron varias actividades para recaudar fondos. "Para este año lastimosamente la partida no ha llegado. En algunas ocasiones tenemos el apoyo de la señora del kiosco que le da un pequeño refrigerio a aquellos (alumnos) que lo necesiten", aseguró. La directora admitió que tienen una veintena de estudiantes con este problema, ya que sus padres no tienen trabajo.
Las escuelas San Antonio y Nuevo Progreso han tenido que enfrentar esta necesidad. Con actividades, donaciones y el apoyo de la Asociación de Padres de Familia les dan algo de comer a los niños. Esta es una iniciativa de la escuela, aseguran las directoras de ambos centros.
La profesora Santos afirma que como hay necesidad en el área y tienen niños desnutridos, la escuela está incorporada al programa. Por su parte, Carolina Flores dijo que en Nuevo Progreso, con una matrícula de 690 estudiantes, sólo hubo almuerzo complementario para 10 niños por salón.
La directora de San Antonio confirmó que en el área hay niños que están pasando hambre... "¡Cómo no!". Por eso necesitamos que se active el Programa de Alimentación Complementaria, reafirmó. Al preguntársele a la subdirectora de Nuevo Progreso, Carolina Flores, manifestó que sí porque la comunidad es de escasos recursos y la mayoría de los hogares están pasando problemas de alimentación.
Flores dice que se conocen los casos porque los mismos niños los revelan. Agregó que sabe de otras escuelas donde los niños pasan hambre "porque esto es general. Estas áreas, por ejemplo Villa Milagros y otras escuelas me parece que deben tener el mismo problema".
Según las docentes, muchos niños de estas áreas pueden asistir a la escuela porque el Ministerio de Educación los apoya con cuadernos, uniformes, mochilas, además del apoyo de clubes cívicos como el 20-30. La Escuela San Antonio se encuentra a sólo 25 minutos del centro de la ciudad, en tanto que la de Nuevo Progreso está a una hora aproximadamente.
Para estos casos existe un Programa de Salud Escolar donde semanalmente un pediatra examina a los niños. Según el último examen, en la Escuela San Antonio se descubrieron 15 niños con desnutrición y por consiguiente con bajo rendimiento académico. En Nuevo Progreso, con tres años de funcionamiento, en el primer año se hallaron niños bajos de peso, con estatura y niveles nutricionales no adecuados.
En las escuelas visitadas, San Antonio y Nuevo Progreso, en San Miguelito, sólo se está brindando la crema nutritiva, que según la profesora Santos, contiene las siete proteínas que el niño necesita para su debido crecimiento, pero hay padres de familia que no quieren que se les dé, porque les hace daño. Como directora les dice que lo único que admite es un certificado médico, porque ninguna crema hace daño.
Ante las necesidades nutricionales, se ha tomado como medida que el kiosco escolar no venda gaseosas a los niños, sólo a los adultos. A los pequeños se les vende maltas y refrescos naturales. Ninguna medida se descarta para enfrentar un problema que pone en riesgo el activo más valioso del país: su gente.
El Programa de Nutrición Escolar del Ministerio de Educación, a cargo de Ella Ferguson, cubre 2,661 escuelas con 362,669 estudiantes a un costo de 11 millones de balboas. "Si alguien está comiendo en este país son estos niños", aseguró Ferguson. Destacó que por las metas alcanzadas ya no existe la anemia en los niños que llegaban con seis gramos de hemoglobina. La deficiencia de yodo está totalmente controlada porque se yoda toda la sal por ley y por supervisión del Ministerio de Salud y la vitamina A y el hierro se le está dando en los alimentos, además de las vitaminas de hierro y ácido fólico que proporciona Salud. Para este programa, que se inició en 1993 con B/. 1.2 millones solicitarán el próximo año B/. 18 millones, porque ha aumentado la matrícula. Esto es meta número 1 del Gobierno, aseguró.
Dijo que el Fondo de Inversión Social participa en las zonas rurales y les lleva el almuerzo. Según Ferguson el programa de la crema y la galleta nutritiva cubre a 174 mil 445 estudiantes de escuela primaria. En las comarcas Ngöbe Buglé, Kuna Yala y Emberá, también se ofrece la crema y galleta nutritiva, además del almuerzo del Fondo de Inversión Social.
En la alimentación complementaria el programa abarca a 496 escuelas de la zona urbana con bolsones de pobreza, que están en todo el país, inclusive "detrás de nuestras casas". Esos chicos reciben leche galleta y el almuerzo, aseguró.
Este medio también supo que en México ha habido quejas ante las oficinas respectivas de defensa del consumidor sobre los cursos vendidos por KOE.
En esa entidad, Rigoberto De La Rosa, encargado de la dirección de Asuntos del Consumidor, informó que cuando la empresa comenzó a funcionar en Panamá, el contrato no establecía que en caso de insatisfacción por parte del cliente, éste podía devolver el material en un lapso de 48 horas. Desde el año pasado, contiene esa cláusula.
Informó que en un tiempo hubo muchas quejas ante la CLICAC, por lo que la empresa tuvo que confeccionar otro tipo de contrato más específico, luego de conversaciones y asesoría por parte de los abogados de la institución. El anterior decía en la parte de abajo "Pagaré", con letras chicas. El actual dice "Letra de cambio", con letras rojas, y en centro del contrato.
En estos momentos, sin embargo, aunque hay un nuevo documento, siguen llegando las denuncias, por lo que las investigaciones en la CLICAC continúan. Explicó que los acuerdos a que han llegado los afectados con KOE están basados en la conciliación, una figura establecida en la Ley 29 sobre libre competencia y protección del consumidor (Artículo 103, numeral 18, en correspondencia con los artículos 119 y siguientes), con la que se busca que ambas partes se atengan a un arreglo que les parezca justo y conveniente.
En ese sentido, el denunciado y el denunciante proponen y aceptan pautas durante las audiencias de conciliación, siempre basados en lo que establece la ley. Las quejas se basan en la falta de información cuando se vende el curso, que desencadena en un engaño, según los afectados.
De La Rosa fue enfático al informar que la ley indica que existe la obligación de informar, por parte del proveedor al consumidor, lo que se está vendiendo. El deber del primero es informar detalladamente sobre las características del producto o servicio ofrecido.
Si no se hace, entonces la CLICAC acepta atender las quejas que se presentan. Pero también hay que tener en cuenta cuáles son los deberes del consumidor, que tiene la obligación de leer qué es lo que firma. En este caso, el contrato dice claramente que se trata de una letra de cambio, informó De La Rosa, quien advirtió que el consumidor jamás debe firmar contratos en blanco.
Muchos de los casos en los que no se han logrado acuerdos y siguen la vía judicial, es porque la entidad no puede resarcir ni llevar al consumidor a un estado perfecto cuando el servicio que adquiere supera los 500 balboas. Se trata por todos los medios de conciliar, pero cuando no se logra, el consumidor tiene la opción de la vía judicial, resaltó.
Debido a las múltiples denuncias, la entidad citó a los directivos y abogados de KOE, señaló la fuente, para hacer cambios en los términos de la redacción de los contratos. Además, se hicieron inspecciones a las instalaciones. Esto trajo como consecuencia que bajara la cantidad de denuncias, de 41 a 9. Por ahora KOE no ha sido sancionada por la CLICAC, aunque la entidad tiene potestad para hacerlo.
El Panamá América entrevistó a Jhon Mario Mejía, gerente administrativo de KOE, quien argumentó que el contrato es claro y especifica que el cliente paga por el material didáctico. Las asesorías son gratis. El cliente debe pagar este material, si no es devuelto en el término de 48 horas.
Pero, ¿cuesta ese material más de B/.2 mil 200? A juicio de Mejía sí. También lo considera así el director de cobros, Gerardo Sánchez, porque, según dijo, no son sólo los tres textos de modismos y ejercicios de comprensión, ocho cintas de audio de Inglés básico, 16 casetes de Inglés intermedio, 16 casetes de Inglés avanzado y un maletín, sino los derechos de autor del sistema y del contenido de libros y casetes.
Sánchez destacó que el programa es científico, natural y sugestopédico. Esto último proviene de la "sugestología", que es la ciencia que se encarga de despertar la parte inactiva del cerebro. Se usa el método "Fast and easy".
Pero para que resulte, la persona debe hacer el EPA: Ejercicio Previo Autónomo, que es leer los libros y escuchar los casetes antes de llegar a la asesoría de una hora dos veces por semana. Hay que tener voluntad de aprender por sí mismos, sin horarios ni exámenes, destaca la fuente, aunque con asesoría.
Los planes de enseñanza son de 9, 12 y 14 meses, a un costo de más de B/.1,200.00, con mensualidades de entre B/.83.00 y B/.97.00. Según Mejía, KOE no acepta la devolución del material didáctico porque puede haber sido copiado o reproducido para venderlo más adelante y porque el cliente no firma un contrato leonino, sino uno muy sencillo.
Sánchez a su vez dijo no comprender por qué hay tantas quejas, y lo que ocurre es que la gente adquiere un compromiso de pago (pagaré) y luego ve que tiene otras prioridades, como pagar el carro, y desea dejar de cancelar su compromiso con KOE.
Esta empresa tiene unos 130 empleados a los que debe pagar sus salarios, señaló, y unos 6 mil clientes en todo el país, que deben seguir recibiendo atención. La empresa se estableció oficialmente en Panamá en agosto del 2000 y su representante legal es el bufete Solís, Endara, Delgado y Guevara.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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