PARA EL doctor Orlando Quintero, de la Fundación Pro-Bienestar y Dignidad de Personas Afectadas con VIH y Sida (PROBIDSIDA), el hecho de que la epidemia avance entre los indígenas tiene que ver mucho con la disparidad que hay entre la inversión en atención y la inversión en prevención que hace el Estado.
Evelina Aedo, del Programa Nacional de VIH y Sida, reconoce que el MINSA carece de un presupuesto específico para realizar campañas de prevención, ya que las que se realizan se consolidan por el apoyo de organismos como ONUSIDA.
Quintero, recalcó que es lamentable esta situación y que los recursos económicos se centren en brindar atención que en prevenir el mal porque "es importante que haya equidad", recalcó.
Un ejemplo es el gasto en atención que se hizo público en el Informe de Cuentas Nacionales en VIH y Sida presentado en 1999, que indica que el país destinó B/.5 millones 23 mil 450 para atender la epidemia, mientras que para el año 2005 la Medición del Gasto en Sida (MEGAS) cubrió B/.15 millones 260 mil 993.
Una de cal y otra de arena, porque en este aspecto, gracias a la inversión en atención, Panamá se ha convertido en el único país de la región que le garantiza terapias con medicamentos para las personas que viven con VIH y Sida.
Según Quintero "también se debe invertir en programas preventivos, porque sino el mal avanzará", y tiene razón.
En cuanto al tema de los indígenas, explicó que poco hemos visto una campaña de prevención dedicada exclusivamente a esta población que tiene costumbres y lenguaje distinto.
En este aspecto, Panamá América conoció que actualmente la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) realiza un estudio para identificar fórmulas de abordaje para campañas preventivas dirigidas hacia estos grupos indígenas.
Panamá ocupa el tercer lugar de mayor prevalencia de casos de VIH en Centroamérica y para el 2010 se calcula que más de 51 mil adultos y niños vivirán con el SIDA y habrá 13 mil infantes y adolescentes huérfanos por la misma causa si no se toman medidas.
Y es que en Panamá, según Aedo, una de las más grandes barreras para evitar que la epidemia avance es la discriminación y el estigma, a pesar de que el país cuenta con la Ley 3 del 2000 que protege y prohíbe la discriminación de quienes viven con VIH o Sida.
Además, el tema del VIH y Sida es uno de los "objetivos del milenio" y Panamá se ha comprometido en detener y comenzar a reducir para el año 2015 la propagación del mal.
Según el MINSA, es por esto que actualmente se ejecuta el que se ha denominado como el "plan estratégico multisectorial de VIH y Sida 2007 -2010".
Este plan busca disminuir progresivamente la incidencia de los casos, que se mejore la atención a las personas afectadas y se genere una mayor capacidad de respuesta en el sistema de salud panameño.
Según los registros, el 61% de los casos son atendidos en la Caja de Seguro Social, mientras que del 39% restante se ocupa el Ministerio de Salud.
Desde 1984 fue el año en que se reportó el primer caso de VIH en Panamá. Actualmente, el número de contagios registrado asciende a 8, 362 hasta marzo del 2007. Aunado a esto se han registrado 5 mil 854 defunciones.
Las cifras del MINSA no dejan de sorprender, ya que la población entre los 15 y 49 años es donde se marca la prevalencia del VIH en un 0.9%.
Esta situación revela que el sector más productivo es el que más se contagia de este mal.
Pero no todo es malo, ya que entre estas cifras también se nota un descenso en la transmisión vertical del VIH (de madre a hijo).
Ello porque gracias a campañas como "Hazte una prueba de amor" de PROBIDSIDA, cada día son más las embarazadas que se realizan pruebas para detectar el virus, y de marcar positivo, luego se someten a tratamiento con retrovirales para evitar que el mal continúe propagándose en las futuras generaciones.
Otro aspecto que hay que anotar y que preocupa es que por cada tres hombres contagiados se suma una mujer.
Y es que el modo de transmisión del VIH continúa siendo por excelencia el sexual, le siguen la vía sanguínea y la perinatal.
Hay ms atención y menos prevención
Panam, condenado por el alto ingreso per cpita, recibe poco apoyo internacional para luchar contra la epidemia.