Recientemente se llevó a cabo una inspección y la conclusión a que se llegó, era que no habían las condiciones para que los discapacitados aprovecharan los servicios que ofrece este histórico lugar.
Nada nuevo en esta materia. Ya que, desde hace años, el Casco Antiguo ofrece una variedad de servicios que van desde restaurantes hasta obras de teatro que no pueden disfrutar dentro de una sociedad que apenas empieza a madurar en la integración de estos ciudadanos.
Aunque la inspección logró captar parte del interés de los medios de comunicación social, fueron pocos los discapacitados que acudieron a la cita para defender sus derechos y plantear la necesidad de acceder a la cultura y a los servicios religiosos.
Con la Ley 42 del 27 de agosto de 1999, se instituye la equiparación de oportunidades para las personas con discapacidad, pero esta disposición choca con la norma que establece pautas a la modificación del conjunto monumental histórico.
En este sentido, la ley plantea rampas de acceso, estacionamientos debidamente señalizados con elementos universales, servicios sanitarios con especificaciones especiales; considerándose, también, los aspectos de alcance de objetos: teléfonos, aire acondicionados, ventiladores, entre otros.
Nada imposible pero siendo el Casco Viejo Patrimonio Histórico de la Humanidad, jamás se consideró o valoró los accesos para los discapacitados que ahora buscan vindicar su causa con justa razón.
Miguel Atencio, subdirector nacional de la Dirección de Personas con Discapacidad del Ministerio de Desarrollo Social, sostiene que es necesario efectuar las articulaciones pertinentes para este tema y garantizar así los accesos correspondientes.
"Queremos llevar la discusión a todas las organizaciones relacionadas en este sentido, en vista de que con esto se está produciendo un alto nivel de discriminación -advierte Atencio.
A inicios del próximo año vamos a elevar una propuesta en firme para considerar los articulados pertinentes.
Uno de los puntos a tratar es que existen discapacitados interesados en venir a Panamá a hacer turismo, pero al no existir las condiciones idóneas para su accesibilidad, simplemente no se van a captar. Mientras que otros países del área se encuentran avanzados en cuanto a esta temática.
Martínez argumenta, por otra parte, que muchos de ellos no pueden acceder a la vida normal que tiene una persona, y en vez de salir a recrearse, "simplemente se quedan en casa".
Una situación que debe mejorar, ya que la tendencia en los últimos años se ha acentuado a asimilar a las minorías que, por diversas razones de exclusión, no se consideraban dentro del hábito normal de los ciudadanos.
Para el próximo año, es muy probable, según Atencio, que los discapacitados tanto nacionales como extranjeros puedan disfrutar de las actividades que se realizan en el Casco Antiguo, ya que las actividades son muy variadas y provechosas desde cualquier punto de vista.
Después de realizar la inspección, el Ministerio de Desarrollo Social indicó que "lo que se busca es crear conciencia en la empresa privada y en el sector gubernamental para que la accesibilidad a diferentes lugares no sea cosmética, sino real".
Los inspectores detectaron que en San Felipe no existen los niveles de accesibilidad, sin embargo, la situación se comprende porque es un área histórica, no obstante, las normativas internacionales exigen que se hagan las adecuaciones necesarias para facilitar las visitas de las personas con discapacidad a estas zonas turísticas.
Durante el recorrido, que se repetirá en otras zonas, participó el Comité de Barreras Arquitectónicas, la Defensoría del Pueblo, la Dirección del Tránsito, la Policía Nacional, el Cuerpo de Bomberos y la Policía de Turismo.