LA CIUDAD capital colapsará desde el punto de vista vehicular, si el Gobierno implementa la cinta costera sin reestructurar el sistema de transporte colectivo.
Esto es porque "la capital está muy comprometida en materia de transporte", según advirtió a Panamá América el urbanista Álvaro Uribe.
"Si el Gobierno quiere pasar agachado con lo del transporte, políticamente es más peligroso, porque después habrá un caos", expresó.
El experto en urbanismo explicó que el proyecto de la cinta costera debe ir de la mano con la reorganización del transporte colectivo.
"De lo contrario, será un fracaso", dijo, comentando que por la prisa, "pareciera que lo que quiere el Gobierno es tener una cinta más que cortar antes de las elecciones en mayo del 2009".
Esta expresión surge considerando que el próximo torneo electoral será un mes después de la fecha prevista para que esté lista la cinta costera, en abril de ese año.
Uribe aclara que su recomendación no significa que hay que detener el proyecto, pero sí advierte que "el Gobierno debe tomar una decisión pronto en cuanto a lo que hará con el transporte".
En esa misma línea, el experto destacó que es necesario que la gente tenga acceso a la cinta costera a través del servicio colectivo.
"De no ser así, sería un lugar más al que tenga acceso sólo la gente que tiene automóvil, lo que congestionaría más la ciudad", explicó.
La obra aprobada por la Contraloría General es una fusión del proyecto del Gobierno con el de la Alianza Pro Ciudad. Antes tendría 20 hectáreas de relleno, pero ahora serían 25.
Del Ministerio de Obras Públicas se informó que aunque el proyecto es más sencillo, costará más por las hectáreas de relleno adicionales. Cada hectárea cuesta B/.5.7 millones, lo que se traduce en B/.142.5 millones en relleno.
Además se conoció que al igual que otras estructuras, el Club de Yates y Pesca desaparecerá. Lo único que quedará en pie será el Hotel Miramar, porque la compensación sería muy alta.
Hay que amarrar la cinta costera con el transporte
El proyecto fue aprobado, aunque con sólo observar el mapa, se perciben elementos no claros.