El ministro de Turismo, Rubén Blades, afirmó que Panamá no tiene una percepción en materia de seguridad a nivel internacional que nos pueda afectar después de lo acontecido con el incendio en el sector de Curundú.
"Aquí se deben pedir visas", opina. Reconoció que aunque no es su jurisdicción, hay que mantener algún tipo de control para proteger a la población.
Sobre el problema de las pandillas dijo que crean una familia artificial, lo que ha generado que subsistan dos culturas, las que han ido creciendo simultáneamente.
Aceptó que hay una descomposición, y aboga para fortalecer la familia y crear un tipo de sanción de procesos rápidos para que este tipo de situación no se siga repitiendo.
Cree que los problemas delincuenciales en Panamá no se resuelven creando cárceles enormes, ya que el Estado tiene que asumir la educación de estos grupos que en su momento no han sido atendidos.
Según Blades, la resocialización tiene que ir complementada obligatoriamente con la educación que debe brindar el Gobierno.
Aseguró que las autoridades deben pensar en esa dirección, y crea un tipo de apoyo social para quienes están inmersos en las pandillas.
"Siento que hay una preocupación en ese sentido", confió Blades.
El promedio de vida de los pandilleros es de 23 años.
Se estima que el 85% de los pandilleros muere a causa de las armas de fuego.
Las edades de los pandilleros oscilan entre los 9 y 39 años.
Los barrios más violentos donde operan: El Chorrillo, Santa Ana, Curundú, San Miguelito, San Felipe. Las provincias de Colón y Chiriquí tienen pandillas.
"Hay que pedir visa", Rubén Blades
Las pandillas crean una familia artificial, por lo que han crecido dos culturas simultáneamente.