Nación

Hay que prever una explosión social


La construcción de un tercer juego de esclusas, a un costo superior a los B/.8 mil millones podría provocar un "boom" sociológico similar al de principios de siglo, si el Gobierno continúa ejecutando una política económica "neoliberal", donde la planificación está ausente y no se toman las medidas pertinentes para que fenómenos como la emigración de extranjeros y de la gente del interior hacia la capital marquen una incidencia en el acontecer nacional.
Por lo menos eso es lo que opina el sociólogo, Marco Gandásegui, quien reconoció además que el desarrollo de este proyecto, aunado a los fenómenos antes expuestos, podrían provocar en el país problemas de falta de viviendas, insalubridad, delincuencia y prostitución.
Recordó que los panameños "ya tenemos la experiencia de principios de siglo", donde el país quedó prácticamente arruinado por la falta de una consecuente política de planificación.
Manifestó que para evitar que estos males se repitan y vuelvan a incidir en el acontecer panameño, el Gobierno debe estructurar un proyecto para impulsar el desarrollo integral del país y dejar de lado las políticas neoliberales que instrumentó al asumir el poder en 1994, el entonces presidente Ernesto Pérez Balladares.
Comentó que la construcción de un tercer juego de esclusas podría involucrar una inversión por el orden de los B/.10 mil millones a razón de B/.6 mil millones para completar la iniciativa de infraestructura y alrededor de B/.4 mil millones más para la ejecución de proyectos adicionales.
Sin embargo, Gandásegui fue categórico al afirmar que previo a la construcción de un tercer juego de esclusas debe aprobarse una legislación tendiente a proteger la cuenca del Canal, a la vez que indicó que fundamentalmente se deben eliminar las políticas neoliberales que han imperado en los últimos años en el país.
Por lo anterior, recomendó la aplicación de una política de desarrollo científico tecnológico que le permita al mayor número de panameños estar en capacidad de trabajar en las diversas etapas de este gran proyecto de infraestructura, con la finalidad de evitar que el dinero que ingrese al país con esta iniciativa, lo abandone nuevamente debido a que el personal preparado para laborar en esta obra, ya sean ingenieros, arquitectos, biólogos, químicos, entre otros, sean de origen extranjero.
Recordó que durante la construcción del Canal se contrataron más de 100 mil trabajadores en 10 años, entre los cuales únicamente 60 eran panameños y no había un solo biólogo, ni técnico nacional.
Cabe destacar que de acuerdo a datos históricos la fuerza laboral empleada durante la construcción del Canal fue de 1,000 en mayo de 1904, 3,500 en noviembre del mismo año, cifra que se elevó a 17,000 en noviembre de 1905 y a 23,901 en diciembre del siguiente año (1906).
Para 1907, el número de trabajadores canaleros superaba los 30,000, en 1909 se incrementó a 35,495, mientras que en el año de 1911 alcanzó los 37,826 trabajadores, en 1913 se elevó a la cifra de 39,962, para disminuir un año después a 33,270.
Precisamente, uno de los principales problemas que enfrentó el Gobierno estadounidense durante la construcción del Canal fue proporcionar alimento a más de 40,000 empleados y sus familias en una nación con poca capacidad para la producción de alimentos y unas cuantas tiendas.
Sin embargo, con la meta en mente de mantener una fuerza laboral saludable y contenta, la Comisión del Canal Istmico transportó alimentos en vapores de la Panama Railroad. Adicionalmente iniciaron granjas para cultivar frutas y vegetales y hasta plantas y flores, al igual que para producir leche y huevos.
Se construyeron bodegas refrigeradas para almacenar alimentos y hielo y se estableció una panadería y una planta de helados.
De igual forma la Panama Railroad tenía carros refrigerados para distribuir los productos a los poblados ubicados a lo largo del Canal. También se construyeron hoteles y restaurantes para los estadounidenses solteros y comedores para los obreros europeos, en los que se servían comidas a 40 centavos diarios y se construyeron cocinas para los obreros antillanos, donde se preparaban alimentos a 30 centavos diarios.
Subrayó por otra parte Gandáseguí que el Gobierno tiene que desarrollar la iniciativa de capacitar a miles de panameños en las ramas de la biología, ingeniería, química, electricidad, electrónica y la arquitectura, en otras palabras propiciar una "revolución técnico-científica", porque de lo contrario cada centavo que entre con la construcción del tercer juego de esclusas se va a ir hacia países como Francia, Japón y Estados Unidos, entre otros.
Para Gandásegui, si no se realiza esta revolución, los únicos panameños que se podrían beneficiar económicamente con la construcción serían los propietarios de prostíbulos, o de pequeños negocios de restaurantes y tiendas, o en una menor escala los nacionales dedicados a la administración de negocios clandestinos relacionados con los juegos de azar y las apuestas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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