Nación

Heridas sanan, recuerdos siguen


LIDIA Atencio, enfermera sobreviviente del incendio del bus Corredor-Mano de Piedra, ocurrido el 23 de octubre pasado, tiene la moral alta, pero la terapia dentro del proceso de recuperación es dolorosa.
Desde aquella fatídica fecha, donde murieron calcinados 18 panameños, incluyendo niños, su vida ha cambiado. Ahora requiere de una empleada que haga los oficios en casa porque "no puede hacer nada", dijo su esposo, Justo González, a Panamá América.
Comentó que Lidia quisiera reintegrarse pronto a sus labores en el Hospital del Niño, hacia donde se dirigía el día de la tragedia, pero "todavía no se puede decir cuándo podrá volver a trabajar".
La razón, la recuperación por quemadura es lento y en el caso particular de ella, a medida que le sanan las heridas tiene más limitaciones porque "se le va recogiendo la piel", puntualizó González.
Esto hace que sus manos y dedos se les pongan más rígidas. "Entonces es cuando necesita terapia, para que no estén inmóviles, lo que es doloroso", declaró González, quien el pasado martes, concurrió a la Avenida Martín Sosa, sitio del siniestro, para al igual que otro centenar de familiares y sobrevivientes, exigir justicia y seguridad en el transporte público.
Sus gastos ahora son elevados, los ahorros han desaparecido porque tienen que comprar medicinas.
"Al Seguro Social ni siquiera vamos porque no existen los medicamentos para tratar las quemaduras, tenemos que comprarlas", dijo González.
La enfermera Lidia Atencio reside en Ciudad Bolívar. Tiene 2 hijos, una niña de 10 años y un menor de 6.
Estuvo mes y medio internada en el Hospital Santo Tomás (HST). Le dieron salida el 7 de diciembre pasado.
Familiares de víctimas y sobrevivientes del incendio aseveran que el gobierno no ha sido solidario con ellos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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