Nación

Hotel Gamboa afronta queja indígena


Una controversia se vive en Gamboa. Allí cunde la intranquilidad por el uso de una calle, antes transitada libremente por indígenas, y ahora vigilada por custodios del Hotel Gamboa Rainforest Resort.
Mientras la monumental empresa hotelera niega estar truncando el tránsito por la calle, unos indígenas desenvainan quejas ante las trabas impuestas por la seguridad del hotel, cuando intentan ir por una carretera que por treinta años utilizaron para llegar a un puerto, en ruta a su isla.
Manlio Vásquez, vicepresidente Ejecutivo del Hotel Gamboa Rainforest Resort, dijo que "previo a la llegada" del Resort, existía un control de la calle, pero en mano de otras autoridades: "Estaba la seguridad del Canal que hubiese impedido el libre acceso para cualquier persona", retrucó.
"Esta es un área que siempre fue restringida, y nunca fue de público uso para todas las personas", aseveró Vásquez en una versión que no armoniza con la de los indígenas, quienes alegan que cuando se relacionaban con los norteamericanos, transitaban libremente.
La isla de San Antonio, es un obsequioso paraje de Gamboa donde la naturaleza pestañea con coquetería al huésped que la visita. Décadas atrás los norteamericanos asentaron allí un grupo de indígenas Emberá Wounan, con el propósito de aprender de esos aborígenes, destrezas para domar la selva.
"Un gringo me buscó para que le enseñara las cosas del tiempo antiguo", confió Antonio Zarco, un anciano legendario por sus destrezas para sobrevivir en la selva. Mientras habla, Zarco luce orgulloso un parche de tela engarzado en su camiseta donde puede leer: "Tropic Survival School".
En sus entrenamientos, los norteamericanos agregaron en su talego de conocimientos, técnicas ancestrales de los indios. Doce astronautas del Apollo pueden testimoniarlo, pues la ayuda que les dispensaron los indígenas fue motivo de una condecoración para la comunidad, por parte de la NASA.
Para llegar a la Isla de San Antonio, los indios han hecho lo mismo por más de tres décadas. Se desplazaban por una calle construida por los norteamericanos, llegaban a un puerto donde trepaban su "cayuco", y zarpaban para remar cinco minutos hasta encallar en su reverdecida isla.
Aquellos eran tiempos de bonanza para los cerca de 70 indígenas Emberá y Wounan que allí han residido amalgamados con la naturaleza. Pero con la partida de los estadounidenses las cosas irían variando a tal punto que mermó el manantial de visitantes y, por tanto, los ingresos.
Hoy es fácil calibrar las influencias foráneas filtradas en la autóctona comunidad. Quien escribe, visitó hace una semana el sitio y escuchó cuando una reunión indígena, fue distraída con la grabadora (de un lugareño) que dejó salir a todo volumen "It"s my life", del cantante de rock, Bon Jovi.
Pero no es éste "Caballo de Troya" cultural el que preocupa a los isleños. Diestros para sobrevivir en la selva, varios indígenas parecieran ahora indefensos para sobrevivir frente a los pantagruélicos movimientos del desarrollo hotelero que se situó en las proximidades de la Isla.
Indígenas consultados consideran que la llegada del Hotel Gamboa Rainforest Resort, ha diezmado los ingresos que percibían con giras turísticas que algunos de ellos organizaban antes de la llegada del hotel. "Ahí fue donde bajó todo", dijo Felipe Cabezón, uno de los líderes indígenas.
Evocó los tiempos en que los norteamericanos iban a San Antonio y compraban artesanías. "Se hacía como 80 balboas al día con la venta de artesanías", comentó Cabezón quien no dejó de mencionar las hermosas danzas escenificadas por las mujeres indígenas para los turistas.
Según su criterio, todo ello palideció hasta el desmayo, con la llegada del hotel, pues se prohibió el paso por donde siempre incursionaban al área.
La administración del Hotel Gamboa no comparte esta apreciación. Manlio Vásquez contrapuso que cuando los inversionistas llegaron para activar la construcción del Gamboa Rainforest Resort, "ya la operación del turismo, por parte de esos operadores establecidos, había desaparecido completamente".
La oposición de versiones también bulle entre los propios indígenas. Bayardo Quintana, quien se identifica como asistente de otro líder indígena de nombre Adolfo Zarco (hijo de Antonio), reconoció que "hace unos años atrás, sí había conflicto entre la aldea y el Resort", pero ahora las cosas son diferentes.
"En los seis meses que hemos trabajado conjuntamente con el dirigente no ha habido ningún conflicto y el paso ha sido libre", repuso Bayardo.
Esto es antagónico con la queja del Wounan Harmodio Menbache quien recuerda que el 17 de julio de este año traía en brazos, desde el Hospital Santo Tomás, a su hija de "dos días de nacida", pero que la seguridad lo atajó diciendo que "por orden de la empresa" desde las cinco no podía pasar.
Respondiendo a esto, Manlio Vásquez suministró un reporte del hotel donde se registraron seis apoyos de la empresa para emergencias en la isla San Antonio. Desmayos, mordedura de serpiente, y otros, figuran como casos donde el hotel proporcionó ayuda de transporte a los lugareños de la isla.
No todo es desacuerdo. En el medio de esta amarga controversia, gravita un punto de entendimiento. Todos los entrevistados (indígenas y el representante del hotel) soplaron a favor de un "acuerdo" entre la empresa y los habitantes de la Isla, para estampar negro sobre blanco, las condiciones para el uso de la calle. ¿Será posible? ¿Deberán intervenir las autoridades?
DESACUERDO LLEGA A LOS TRIBUNALES
El próximo martes 12 de septiembre deberán estar sentados en el Juzgado Cuarto, David Morris de un lado, y los representantes del Hotel Gamboa Rainforest Resort, del otro. ¿Razón? Se debe deslindar una denuncia de calumnia contra Morris, quien alega no ser culpable.
Este norteamericano que vivió en los setenta en la entonces comunidad norteamericana de Gamboa, se vinculó estrechamente con las culturas indígenas de Panamá. En ese bregar, conoció a los habitantes de la Isla de San Antonio, a donde llevó varias veces norteamericanos de visita.
Morris considera que el señor Herman Bern está en guerra con él, pero a la vez considera que él no está en guerra con Bern. Esto, aclara, no significa que va a dejar perjudicar a la comunidad indígena. "Voy a hacer lo que pueda para proteger a esta comunidad", confió.
Por su lado Manlio Vásquez, vocero de la empresa opinó que Morris "ha dicho cosas en contra de este Resort, que va a tener que probar".
Vásquez fue más allá al preguntar: "¿Cómo alguien, un extranjero en este país dice públicamente que se dedica a una actividad económica sin contar con los permisos ni las autorizaciones necesarias para poder hacerlo en algo tan delicado como es el turismo y que nadie haga nada?".
Morris es visto por moradores (consultados) de la comunidad indígena de San Antonio, como una persona que los ha ayudado durante mucho tiempo, e incluso están dispuestos a defenderlo.
ARI NO ASUME POSICION
Si bien las autoridades judiciales harán lo suyo en el caso de Morris contra el Hotel Gamboa Rainforest Resort, las autoridades facultadas para administrar bienes revertidos, como lo es la ARI, no hacen lo propio, o al menos no lo comunican públicamente.
"La ARI hasta el día de hoy todavía no ha establecido si esa calle está dentro de la concesión o no lo está", hizo ver un abogado que ha examinado el caso, y quien ha consultado con un jurista experto en la materia, quien sostiene la tesis del uso público de esa servidumbre.
Este diario intentó desde el pasado miércoles 6 de septiembre, obtener una posición de la ARI, pero hasta ahora el mutismo se ha impuesto.
Representantes del hotel tienen otro prisma. Manlio Vásquez, vicepresidente Ejecutivo del Hotel Gamboa Resort, fue tajante al considerar que "el camino de acceso a la isla de San Antonio nunca fue ni es un acceso público". Fue más allá cuando aseguró que la ARI se ha pronunciado.
Se le preguntó a Vásquez si esa calle es "propiedad privada", y no demoró en responder que "absolutamente", y cuando se le inquirió por el supuesto silencio de la ARI, el entrevistado devolvió una versión que se contrapone: "Yo creo que lo han hecho


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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