La huelga de "advertencia" de 24 horas que convocó ayer el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Construcción y Similares (SUNTRACS), dejó en evidencia el creciente antagonismo entre el Gobierno y la dirigencia sindical.
El titular de Trabajo, Reynaldo Rivera y los dirigentes Saúl Méndez y Genaro López, se lanzaron mutuas acusaciones.
El primero achacó a los líderes sindicales la muerte de los dos obreros y éstos lo responsabilizaron "sutilmente" de orquestar el asesinato selectivo de varios dirigentes y de ser un "mafioso".
La huelga, según los organizadores, fue "muy efectiva" a nivel nacional, lo que demuestra que la agrupación cada día toma mayor fuerza, a pesar de que el Gobierno supuestamente quiere llevar el sindicato al "despeñadero".
Al margen de estas consideraciones, la Cámara Panameña de la Construcción (CAPAC) dio a conocer que al menos 350 proyectos afiliados a este gremio fueron paralizados en su totalidad.
Esto, según la Cámara de Comercio e Industrias, dejó pérdidas por el orden de B/.2.5 millones.
Eduardo Rodríguez, directivo de la CAPAC, advirtió que es lamentable que Panamá pierda la imagen "atractiva" para los inversionistas, en momentos que el país atraviesa por un ciclo de crecimiento sostenido en la industria de la construcción.
La inversión en este sector asciende a más de mil millones de balboas, de los cuales el 35% es destinado a "buenos salarios".
El viceministro de Trabajo, Edwin Salamín, aclaró que en esa cartera no hubo ninguna declaratoria de huelga, por lo menos contra empresas afiliadas a la CAPAC.
Salamín prefirió no emitir comentarios sobre la legalidad o no de la huelga y en su lugar, dijo que serán los tribunales ordinarios de justicia los que deben dilucidar este asunto.
Esta contradicción dejó un sabor amargo para los miembros de la CAPAC.
Huelga deja p'e9rdidas y pocos resultados
La CAPAC advirtió que este tipo de acciones proyecta una imagen de inestabilidad del pas.