La XI Cumbre Iberoamericana terminó ayer en Lima con el acuerdo de sus gobernantes de unir esfuerzos para luchar contra el terrorismo, salir de la crisis económica y fortalecer los lazos que atan a los países de habla hispana y portuguesa. Ayer quedó plasmado el interés de los gobernantes por unir esfuerzos para deliberar sobre la crisis económica internacional.
La satisfacción por el nuevo estilo de reuniones surgido en Lima, donde la retórica ha dejado paso al trabajo y al debate, ha sido general entre los jefes de Estado y de Gobierno de los 21 países de Iberoamérica. El panorama de la lucha internacional contra el terrorismo tras los atentados del 11 de septiembre y las respuestas a la crisis económica general e iberoamericana en particular fueron los temas estrella de Lima.
"Con las declaraciones de Lima esperamos que Iberoamérica tenga una sola voz para superar la crisis actual", afirmó el ministro de Relaciones Exteriores peruano y coordinador de la Cumbre, Diego García Sayán, al hacer un balance para la prensa.
Los papeles oficiales de la XI Cumbre Iberoamericana constan de la Declaración de Lima, documento base y de carácter general de 63 puntos, dos políticos (economía y terrorismo), y tres declaraciones especiales.
La Declaración de Lima no olvida otros temas tratados con anterioridad, como el combate del narcotráfico y de las desigualdades, las reformas estructurales económicas o el desarrollo sostenible y flexibilizar el pago de su abultada deuda externa.
La comunidad iberoamericana se ha decantado, como fórmula inmediata para afrontar la recesión internacional, por incentivar la cooperación y mejorar el acceso de los productos a los mercados.
Iberoamérica quiere llevar propuestas comunes a las dos próximas reuniones internacionales que tratarán de reformar el sistema económico mundial el año 2002: la Conferencia de la ONU sobre Financiación para el Desarrollo de Monterrey (México) y la Cumbre de Desarrollo Sostenible en Johannesburgo (Sudáfrica).
José Antonio Ocampo, secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), organismo de la ONU, y el vicepresidente del Banco Mundial, Nicholas Stern, presentaron a la cumbre sendos informes sobre el estado de la coyuntura internacional.
"No reclamamos asistencialismo mundial, sino que se den posibilidades de desarrollo a los países en condiciones igualitarias", dijo Adalberto Rodríguez Giavarini, canciller de Argentina, el país de la comunidad que atraviesa una situación financiera más crítica actualmente.
En cuanto al terrorismo, la reunión se hizo eco de la importancia que ha adquirido luego de los atentados contra Nueva York y Washington, la colaboración en materia de seguridad, no sólo por el riesgo humano que conlleva, sino por las consecuencias económicas que desata indirectamente.
Nace, pues, un compromiso de "no prestar ayuda ni refugio a los autores, promotores y participantes de actividades terroristas", y de "fortalecer las legislaciones nacionales de manera de evitar la impunidad, orientándolas a erradicar este tipo de actos que atentan contra la paz y la democracia".
La cumbre aprobó también tres documentos "especiales", uno sobre el respaldo a los recientes procesos electorales en Perú y Nicaragua, otro de apoyo a las negociaciones entre Gran Bretaña y Argentina para resolver el litigio de las islas Malvinas y el último que auspicia el proceso de paz en Colombia.