Toda empresa que sea incapaz de cobrar sus cuentas pendientes está destinada al fracaso. A esta realidad se enfrenta el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), que mantiene una morosidad entre los 60 y 70 millones de balboas.
Roberto Velázquez, asesor del IDAAN, asegura que la actual deuda es el resultado de la falta de iniciativa de pasadas administraciones.
Pero como si fuera poco, a este problema se suma el hecho de que no toda puede ser recuperada, ya que según Velásquez, muchos de los que le deben al IDAAN han fallecido y otros cambiaron de domicilio, haciendo imposible la recuperación de ese dinero.
A este fenómeno también hay que agregar a las empresas que cerraron sus puertas sin cancelar las deudas que mantenían con la institución.
Para el asesor del IDAAN, del total de los 70 millones de balboas que se le adeudan a la institución, solamente entre un 60 y 65% pueden ser recobrados.
Ellos deben ser atendidos, pueden salir sin ser cuestionados, son los que toman las decisiones importantes. Se olvidan de que la equidad forma parte de las parejas sanas y funcionales.
Durante el noviazgo, cuando se identifican algunos de estos elementos, lo mejor es dejar a la pareja.
Según la experta, para prevenir la violencia intrafamiliar es importante que se incluyan a los adolescentes en programas que les hagan ser conscientes de su conducta, de su responsabilidad, de sus formas de respuesta y de los signos prematuros que auguran violencia doméstica de pareja, así como proporcionarles habilidades de comunicación y de manejo de conflictos.
Es aconsejable que desde los primeros estallidos de violencia, la pareja busque ayuda profesional porque no se pueden minimizar estos acontecimientos, debido a que la violencia lleva un ciclo que posteriormente es peor.
Hay un principio elemental que los psicólogos tienen presente: "si la violencia es aprendida se puede desaprender". A través de habilidades para comunicarse y resolver problemas, es posible controlarla.
Los actos de violencia repetidos pueden llevar a la mujer a padecer de estrés post traumático, un síndrome que la perseguirá por toda la vida.
La experiencia de Barb es que la violencia doméstica produce un trauma tan severo, que es comparable al que sufren los sobrevivientes de campos de concentración o prisioneros de guerra.
La mujer que sufre de violencia vive descalificada, humillada en un ambiente totalitario de cautiverio emocional. Los constantes ataques emocionales y físicos van mermando su fuerza interior, pierde la libertad, la iniciativa y hasta los más básicos derechos inherentes al ser humano. Al final de cuentas, ella es agredida por la persona que se supone debe ser su apoyo.
El ciclo de la violencia tiene tres fases:
LA EXPLOSIÓN: Es cuando se da el estallido de violencia con insultos, gritos y golpes.
LA LUNA DE MIEL: Momentos en que el agresor pide perdón, se arrepiente, complace y promete.
ACUMULACIÓN DE TENSIÓN: En esta fase empieza a crecer la frustración, que lleva nuevamente a la etapa de explosión.