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Iglesia: entre la protección divina y la de los hombres

Los hombres consagrados a Dios se encuentran hoy ante un dilema: la inseguridad. Diferentes grupos de la sociedad se han visto afectados, pero para la Iglesia un mecanismo de respuesta, apartado de la fe, la enfrentaría a sus postulados, porque para ellos la protección proviene del Creador.


La posible existencia de un sistema de seguridad y protección personal, que incluya la asignación de guardaespaldas para los miembros del clero católico panameño sería exagerado, promovería la histeria colectiva y chocaría con el espíritu de humildad que debe caracterizar a los consagrados a Dios.
Así coincidieron en señalar a El Panamá América los sacerdotes Fernando Guardia, director de Radio Hogar; y Rafael Flores, de la Iglesia Cristo Redentor de San Miguelito.
A juicio del padre Guardia, en lo que a respeto se refiere, los sacerdotes "algo hemos perdido" ante los ojos de la gente, sin embargo, asegura que no se ha llegado a una situación de pánico.
Por ello, reitera, sería exagerado hablar de asignar guardaespaldas o adoptar otras medidas de seguridad para los sacerdotes, pues se estaría promoviendo una histeria colectiva que al final resultaría contraproducente.
El Padre Guardia manifestó que la seguridad del sacerdote, "nos viene del Señor y sólo del Señor", por lo que recordó el Salmo 23 (versículo 1) que dice: "El Señor es mi pastor, nada me faltará".

Según el sacerdote, desde hace algún tiempo se percibe en el ambiente que existen personas que ganan con denigrar al clero. Incluso hasta afirmó que existe cierta campaña contra el clero católico, no obstante, consideró que esto es parte de una situación mundial.

Por otro lado, el cura recordó que en la Primera Carta de San Pablo a Timoteo, dice que los consagrados a Dios deben tener una vida sobria y austera, y un comportamiento, que será la base de su propia seguridad.
"Nuestra seguridad nos vendrá del fiel cumplimiento de nuestra vocación y del Señor", alegó.

 
En tanto, el presbítero Rafael reconoció que hoy día el respeto hacia la figura del sacerdote ha bajado un poco, pero la fe se mantiene.
Consideró que esto obedece a que los tiempos han cambiado y los jóvenes de ahora no ha sido educados con ese respeto que se le debe a la figura del sacerdote.
Sin embargo, todavía hay mucho respeto y mucha cercanía hacia el sacerdote.
Indicó que aunque se han dado algunos incidentes "aislados", contra ciertos sacerdotes, éstos son consecuencia de la violencia que vive la sociedad, pero no están dirigidos específicamente a los miembros del clero.

El Padre Rafael, quien tienen un año 4 meses de servir en la Parroquia Cristo Redentor de San Miguelito, confirmó que sí ha sido víctima de amenazas y de irrespeto, sin embargo, éstas han venido de personas que no son de la comunidad, ni forman parte de su feligresía.
En ese sentido, narró cómo en noviembre del año 2001 un joven fue a la parroquia a solicitar dinero, alegando una necesidad personal. El cura recordó que apenas vio y escuchó al solicitante, reconoció que se trataba de la misma persona que meses antes había estado allí también solicitando dinero y a quien se le ayudó de acuerdo a las posibilidades del centro.
Por ello lo encaró y le dijo que como ya había solicitado dinero, no podía ayudarlo. Entonces, el joven, cuyo nombre nunca supo, le acusó de loco, argumentando que él no había estado aquí y "se me arrebató, me amenazó y me gritó que yo me salvaba pues él no tenía un arma, porque sino, allí mismo me volaba los sesos".
Continuó relatando que de ese incidente hubo testigos, porque los jóvenes de la parroquia tuvieron que intervenir para sacar al agresor y ha sido esa misma juventud la que ha procurado, desde ese día, hacerles compañía, tanto al Padre Rafael como al párroco William Sánchez.
Aunque reitera que estos son casos aislados, no deja de causar preocupación, incluso la propia comunidad los toma en serio y ha tratado, hasta el día de hoy, brindarles alguna protección. Esta seguridad se ha afianzado a raíz de lo que sucedió con Monseñor Jorge Altafulla, porque la población queda con cierta cautela y hasta temor, de allí las constantes recomendaciones de "padre cuídese", "cuidado, mire cómo está la cosa".
En ese sentido aceptó que a lo interno de la Iglesia se adoptaron ciertas medidas como por ejemplo mantener las puertas cerradas, vigilar quién entraba, quién salía, verificar quién y para qué buscan al padre.

El Padre Rafael considera que si es necesario morir y ser mártir por la causa del reino, por la fe católica, y por lo que él cree, entonces "voy a morir", no obstante, recomendó actuar con cautela y prudencia para evitar un hecho violento con consecuencias fatales.
"Uno mismo tiene que cuidarse, no pedirlo, porque en la sociedad todos estamos en peligro", concluyó.

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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