De inmoral e ilegítima calificó la Conferencia Episcopal Panameña la iniciativa presentada ante la Asamblea Legislativa de reglamentar la esterilización directa femenina, mientras pide a los médicos que aleguen el principio de "objeción de conciencia" para oponerse a ella.
El anteproyecto de Ley No.23, que pretende reglamentar la esterilización directa, conocida como salping, fue presentado por el legislador perredista Jorge Castro, basado en que las normas del programa de salud vigente sólo permiten a la mujer esterilizarse si tiene más de 28 años, un mínimo de tres hijos y el permiso del cónyuge.
A juicio del proponente, eso es injusto porque no permite a la mujer decidir cuándo obstruir sus trompas para no tener más hijos. En su exposición de motivos también hace referencia a la realidad socioeconómica, además de que no se justifica la exigencia del permiso del marido para operarse, sobre todo si se toma en cuenta el grave problema de desintegración familiar.
Los obispos, aglutinados en la Conferencia Episcopal Panameña, consideran que echar la culpa a la pobreza o a los pobres de la existencia de niños mendicantes o de cinturones de miseria, además de una acto de discriminación, es un atentado a la inteligencia de los panameños, porque todos saben que bastaría una distribución equitativa de las cargas sociales y una administración honesta de la cosa pública para que desaparezca la pobreza.
Asimismo, basa su crítica en que ni la mujer ni el varón son dueños, sino administradores de su vida y de su cuerpo, por lo que tienen el deber y el derecho de preservarlos en su integridad y de usarlos según los fines de Dios. "Lo demás, más que ser un derecho de la mujer, es un atentado a su dignidad".
En sus consideraciones divulgadas por el semanario Panorama Católico, la Conferencia Episcopal argumenta que civilización y ética no siempre han ido de la mano, por lo que no todo lo que es posible científicamente, es éticamente válido. Argumenta que cuantas veces se ha querido construir un sistema social sobre bases éticas inválidas, tarde o temprano se derrumba.
Con respecto al incremento de los embarazos de adolescentes, otra de las causas por las cuales fue propuesto el anteproyecto de Ley, la iglesia sustenta que usar ese argumento como pretexto para privar a la persona humana de sus potencialidades es descabellado.
"Por la misma regla de tres, se debería haber presentado otra ley pidiendo la castración de los violadores o de los que embarazan a las adolescentes", refuta la representación de la grey católica.
Agrega que el anteproyecto de Ley No.23 debe morir en su cuna por discriminatorio contra la mujer, contra los pobres, por atentar contra la integridad humana y por inmoral.
Sobre el tema, el encargado de Familia de la Arquidiócesis de Panamá, el párroco Orlando Rivera, recalcó que cuando una mujer se obstruye las trompas de falopio, se está mutilando y eso constituye una agresión a la dignidad humana, por lo que no ve la esterilización de la mujer como un derecho, sino como una mutilación.
Por otra parte, la iglesia plantea el método natural para evitar la fecundación no como una píldora anticonceptiva católica, sino como una continencia para reforzar el matrimonio, explicó, y para que las parejas traigan hijos al mundo, en el tiempo y el espacio que requieren para hacerlo de manera responsable. Y la mutilación no es precisamente un método responsable, recalcó.
Esta, añadió, no implica sólo un corte de las trompas, sino también una secuela psicológica porque constituye un impedimento con el cual no nació la mujer. Después de eso, ésta puede sentir que es utilizada sólo como objeto sexual, dijo, y eso no se lo explican los médicos al momento de mutilarla.
"Todos los actos conyugales deben ser unitivos y fecundos, abiertos a la vida. Y si se tiene derecho a la vida, entonces también a la muerte (eutanasia)", lo que no es permitido ni siquiera en países del primer mundo, sentenció el párroco.
La declaración de la Conferencia Episcopal lleva la firma de los obispos José Luis Lacunza, quien la preside; Uriah Ashley, José Dimas Cedeño y Fernando Torres D.
En una ocasión no sabe cómo su auto se precipitó desde la loma de Cristo Redentor, en San Miguelito, hacia abajo. Eso lo vivió antes de llegar a AA.
Engañado, y contra su voluntad, llegó a AA. Allí se derrumbaron muchas de sus teorías y creencias. "Tenía la idea que el guaro no era para las mujeres, pero allí mi razonamiento se cayó; que yo estaba muy joven, que era para viejitos. Yo tenía 35 años y allí había un joven de 19", sostiene.
Estas vivencias lo desarmaron y lo impulsaron a quedarse. El hecho de que hubiera personas mayores que él y con más fuerza y ánimo de vivir, lo incentivó. Ahora Facho ayuda a otros, porque fue rescatado de la gran mentira de la última copa.
Alcohólicos Anónimos es un grupo de hombres y mujeres que han llegado a entender y admitir que no pueden controlar el alcohol. Son parte de una hermandad internacional de 96 mil grupos, con más de dos millones de miembros en 150 países, con el único objetivo de mantenerse sobrios y ayudar a otros a lograrlo.
Hay indicadores y uno de ellos es que se emborrachan cuando debían mantenerse sobrios, su forma de beber aumenta progresivamente, y ya no se divierten bebiendo tanto como antes. En AA se deja de beber sin necesidad de promesas. Con "El plan de 24 horas", sencillamente tratan de pasar los días uno a uno sin beber. Si sienten el deseo, no ceden ni se resisten; aplazan tomar ese trago por un día, hasta mañana.
El anonimato es la base espiritual de AA. Aunque los personajes de esta historia tienen nombre y apellido, sus vivencias e historias, más que sus nombres, tienen la fuerza para ayudar a quienes aún ven la vida borrosa y confusa por los efectos de lo que ellos llaman el último sorbo. Los interesados en obtener información pueden llamar a AA al 264-89-62 ó 267-21-71. Pueden escribir al apartado 6-3290, El Dorado, Panamá.
Según información electrónica obtenida de la página científica Buena Salud, hay dos factores principales asociados a la predisposición del consumo compulsivo de alcohol: el ambiente y la genética. Recientes descubrimientos revelan que es en el brazo largo del cromosoma once donde se encuentra esa predisposición, pero se trata de una predisposición mutante, que se puede seguir manifestando en otras compulsiones, como en la comida, el juego, el sexo, entre otras. Sobre la genética y ambiente se dice que son los llamados factores de riesgo y los estudiosos tendrán que analizar el modo en que estos factores se combinan para provocar la enfermedad.
Un estudio realizado por el Ministerio de Educación, la Cruz Blanca Panameña y la Comisión Nacional para el Estudio y la Prevención de los Delitos Relacionados con Drogas (CONAPRED), a estudiantes de escuelas públicas y privadas de Panamá, Colón, Bocas del Toro y Chiriquí, reveló que la prevalencia del consumo del alcohol es mayor en los niños que en las niñas y que se inician a los 12 años.
Otro, en 1997, sobre el consumo de drogas lícitas por jóvenes del primero, segundo y tercer nivel de secundaria en el país reflejó que entre estas drogas el alcohol aparece como la más prevalente de todas las estudiadas, con el 41.7% y un consumo activo de 29.2%.
Se entiende por prevalencia, al consumo de drogas que realiza alguna persona en algún momento de su vida. En 1998, el Ministerio de Salud encuestó a 226 pacientes de los Programas de Dependencia Química del Hospital Psiquiátrico (internados durante seis semanas), del programa ambulatorio de la Clínica Margarita, de la Cruz Blanca y del Programa de Hogares Crea.
De estos pacientes, el 92.5 por ciento era de sexo masculino y el 7.5 por ciento femenino. De ellos la mayoría promediaba los 30 a 34 años, seguido por el grupo de 25 a 29 años y un grupo de adolescentes entre 15 a 19 años. Según este estudio el 53.5% enumeró en primer lugar el alcohol como la droga de inicio, seguida del tabaco y la marihuana