El arzobispo de Panamá, José Dimas Cedeño, advirtió que las utilidades que genera el sistema bancario deben ser administradas con "equidad, justicia social y orientadas" a favor de los miles de panameños que devengan sustentos de las actividades que desarrolla este sector.
"La actividad bancaria se debe ver como una oportunidad de globalizar la esperanza e intensificar el crecimiento del bienestar, de la solidaridad a lo interno y externo, poniendo siempre por delante los intereses nacionales", acotó monseñor Cedeño.
Puntualizó que entre los 22 bancos de capital local, que cuentan con 252 sucursales y activos de casi B/.15 mil millones, algunos ya han iniciado su proyección internacional, creando una pléyade de profesionales de primer nivel que hoy día son valorados y considerados a nivel mundial en varias organizaciones bancarias.
Indicó que la Carta Pastoral "La Justicia Social en Panamá" establece que la causa del empobrecimiento no está en la ausencia de los recursos, sino en el no aprovechamiento de las oportunidades con equidad y justicia social.
Señaló que el 20% de los ciudadanos opulentos o ricos del país ganan el 62.7% del ingreso nacional, mientras que el 20% más pobre sólo percibe el 1.5% de este margen.
Añadió que Panamá puede sentirse orgullosa de haber aprovechado, no solamente la posición geográfica, sino el sistema monetario y la legislación para permitir la creación del Centro Bancario Internacional.
De acuerdo con la Carta Pastoral, una empresa para que actúe de acuerdo con la ética, tiene que buscar satisfacer el interés de todos los afectados y tomar en cuenta la bondad o maldad de las consecuencias de sus decisiones.
La ética de la empresa no reclama sólo que sus miembros se conduzcan éticamente, sino también que la estructura organizativa y productiva sea moralmente correcta.
Agrega la Iglesia que el desarrollo de un país no se puede medir sólo por el crecimiento económico, sino que tiene que estar al servicio de todas las personas.