Los gobernantes y la sociedad civil panameña deben aplicar todos los remedios necesarios para curar el “cáncer de la corrupción”, dijo ayer el arzobispo de Panamá, José Dimas Cedeño, en la celebración del Encuentro Arquidiocesano, efectuado en el Gimnasio “Roberto Durán”.
“En estas circunstancias es impostergable el acercamiento y el diálogo entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, para que buscando siempre el bien del país, en el respeto de su autonomía, encuentre la solución a nuestros problemas”, declaró Cedeño en la misa a la que asistieron la presidenta de la República, Mireya Moscoso, y el presidente de la Asamblea Legislativa, Rubén Arosemena.
Monseñor Cedeño indicó que uno de los mayores males que afecta a la sociedad panameña es la corrupción, que según el Papa Juan Pablo II, no guarda límites y afecta a las personas, las estructuras públicas y privadas de poder y a las clases dirigentes, ya que favorece la impunidad y el enriquecimiento ilícito.
“Es necesario fortalecer las instancias jurídicas existentes, tales como el Ministerio Público, y la Dirección de Responsabilidad Patrimonial de la Contraloría General de la República”, puntualizó Cedeño.
Recomendó la elaboración de leyes más precisas para prevenir y corregir “este pecado social”, que no sólo contribuye al empobrecimiento moral y material, sino también le resta credibilidad y confianza a las autoridades.
“Se debe esclarecer con transparencia, cualquier situación ambigua que pueda suscitar justos temores o sospechas en este campo”, subrayó Cedeño.
Tras la homilía, tanto la presidenta Moscoso, como Arosemena, se retiraron rápidamente del gimnasio, ubicado en el corregimiento de Juan Díaz, sin hacer declaraciones a los medios de prensa, respecto al pronunciamiento de monseñor Cedeño.
El encuentro, que festejó los 488 años de la fundación de la Iglesia en Panamá, se caracterizó por su fervor religioso y la participación de jóvenes que lucían vestidos típicos de todas las culturas representativas del istmo, que se mezclaban con las sotanas blancas de los obispos y sacerdotes que acompañaron a monseñor Cedeño en esta ceremonia.