El Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) ha pasado a la acción judicial con el secuestro de bienes a empresas y productores que le adeudan cerca de un millón y medio de dólares.
Entre las empresas contra las que se ha procedido se encuentran Dos Valles y Comexa, dos de las exportadoras de productos agrícolas más reconocidas del país.

La deuda de Dos Valles supera los 294 mil dólares, mientras que la de Comexa es de 50 mil 400 dólares (ver tabla). Al ser consultado al respecto, el propietario de Dos Valles, Manuel Haito, afirmó no tener conocimiento sobre el débito.
“No tengo idea, tendría que preguntarle a contabilidad”, expresó. En el caso de Dos Valles se secuestraron varias fincas, según fuentes del IMA.
La principal deuda que le preocupa al IMA es la que tiene la empresa Mill-Agros, S.A., por un monto de 499 mil dólares.
El director de la institución, Julio César Ábrego, informó que el compromiso de la empresa fue movilizar mercancía, específicamente harina.
El IMA investiga si la compañía Mill-Agros tiene bienes para secuestrar, mientras trata de ubicar a José Miranda para que responda por el compromiso de la empresa que representa.
En otro caso, el IMA anunció que interpondrá una demanda penal por el supuesto robo de maíz contra el productor Juan Fong, quien terminó debiendo más de 42 mil dólares, que es el valor de la mercancía.
También se investiga una cuenta pendiente que dejó la extinta Cooperativa bananera de Puerto Armuelles -Coopsemupar- por 154 mil dólares.
Por otra parte, el estatal Instituto Nacional de Agricultura (INA), ubicado en Herrera, también mantiene un saldo pendiente con el IMA por 161 mil 804 dólares por el suministro de productos para la siembra de 200 hectáreas de arroz.
El centro educativo se encuentra negociando un arreglo de pago.
El juez ejecutor del IMA, Eliseo Navarro, en forma metafórica expresó que están “peleando como gato boca arriba” tratando de recuperar la morosidad.
Navarro agregó que la mayoría de las cuentas son créditos otorgados entre 2008 y 2009 para movilización y adquisición de semillas y fertilizantes de productos no tradicionales.
Raíz del problema.
El expresidente de la Gremial de Agroexportadores No Tradicionales de Panamá (Gantrap), Edwin Pérez, explicó que el problema se inició hace cuatro o cinco años atrás, cuando el IMA trajo un fertilizante para los arroceros y el sobrante fue vendido a las agroexportadoras.
Según Pérez, el quintal del fertilizante fue vendido a 43 dólares, costo que consideró excesivo.
“Se les ofreció a las empresas la posibilidad de utilizarlo y algunas lo agarraron, por lo que cada una es responsable por sus cuentas”, sostuvo Pérez.