Nación

Imperios económicos Panamá, un paraíso de papel e influencias

Periodistas de varios países de Latinoamérica se reunieron recientemente en Panamá en un taller de investigación de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y al final prepararon el siguiente trabajo.


Primera entrega

Un séquito de escoltas sigue cada paso del ex presidente guatemalteco Jorge Serrano Elías, asilado hace 16 años en Panamá. No vigilan sus movimientos. Es el resguardo que el político golpista recibe en este país donde vive como un respetable empresario que divide su tiempo entre negocios familiares, la iglesia evangélica, el polo y una que otra reunión con importantes políticos, entre los que destaca la ex candidata a la Presidencia Balbina Herrera.

Los negocios y las ganancias de Serrano y su familia se acrecientan mientras en Guatemala, el fiscal de Delitos Administrativos del Ministerio Público, José Acevedo Hernández, trabaja para que el ex presidente sea extraditado y responda por once delitos, entre ellos usurpación de funciones, abuso de autoridad, fraude, peculado y malversación de fondos reservados. “Dígale a Panamá que nos lo devuelva”, dijo Acevedo a un periodista del taller.

 

El único logro hasta ahora del fiscal guatemalteco se registró en enero pasado. Y fue mantener vigente la orden de captura internacional contra Serrano, a pesar de que Héctor Gutiérrez, el abogado del ex presidente, insiste en que varios de los procesos prescribieron.

El interés de Guatemala no parece inquietar al ex presidente. De hecho, ya en tres ocasiones Panamá se ha negado a extraditarlo argumentando que las conductas por las que se le procesan en su país no son delito en el istmo. Ello tampoco ha sido impedimento para que Serrano tejiera un entramado económico, social y político que lo arraiga con fuerza a Panamá.

Serrano no es la excepción. Al amparo de las políticas migratorias, legales y fiscales panameñas, decenas de personajes con órdenes de captura y juicios pendientes hallaron su paraíso aquí.

 

Abdalá Bucaram, ex presidente ecuatoriano; Philipe Biambi, golpista haitiano; el hoy encarcelado Alberto Fujimori, ex presidente del Perú y Vladimiro Montesinos, jefe de su tenebroso aparato de inteligencia; el fallecido Augusto Pinochet, dictador chileno; el colombiano acusado de narcotráfico Nelson Urrego y hasta el zar de las pirámides de Colombia, David Murcia Guzmán, obtuvieron refugio para ellos, sus familias o para sus fortunas de origen dudoso.

En Panamá basta con tener pasaporte, un abogado y 1,300 dólares para crear una sociedad, obtener un crédito, financiar la compra de una propiedad y, de regalo, recibir la residencia. Esto último fue confirmado personalmente por un periodista del taller, quien visitó inmobiliarias para comprar un apartamento.

Hay firmas que ofrecen por Internet sociedades anónimas ya constituidas. El costo va entre 400 y B/ 5 mil, según el cliente y sus antecedentes, dice el experto en sociedades anónimas Pedro Sitton.

 

Lo mejor es que los directivos no necesitan identificación. “Incluso pueden ser Bruce Willis, Jennifer López o Tom Cruise -agrega Sitton-, así se evade el control fiscal de quienes los rastrean”.

No extraña entonces que en la Oficina de Registro Público se informe que a diario reciben unas 1,206 solicitudes para crear sociedades anónimas. Según el abogado Romiel Ortiz, ex funcionario judicial, de éstas, al menos 500 sociedades se concretan al día. Solo en el 2008, se firmaron 314.880 permisos de registro.

¿Edén permisivo? Usando las herramientas que otorga este sistema más la ayuda del abogado Jorge Garrido, David Murcia Guzmán logró armar 248 empresas de papel para mover cerca de 30 millones de dólares. Otro colombiano, Nelson Urrego, a quien se le conoce como “el hombre que hizo llover coca del cielo”, formó en Panamá 17 fundaciones que le permitieron comprar hasta una isla donde, según autoridades judiciales, construyó un túnel presuntamente para ocultar drogas y armas.

 

Es imposible calcular la fortuna del ex presidente Serrano. Las sociedades que abrió al portador están bajo el resguardo del sistema. Pero también ha creado otras que, aunque son anónimas, no son de papel. Al punto de lograr concesiones del gobierno panameño para la explotación minera.

Así se confirma en el Registro Público, donde aparece Tikal Latinamericana S.A., creada el 25 de octubre de 1993, cuatro meses después de la intempestuosa salida del golpista de su país, y de la cual es representante su hijo Arturo Serrano.

Según el contrato de concesión, publicado en la Gaceta Oficial del 26 de abril del 2007, el Ministerio de Comercio le concedió permiso para explotar basalto hasta el 2017, en 500 hectáreas en Pacora. Para ello, Tikal puede importar maquinarias y explosivos sin pagar impuestos y tan solo desembolsándole a Panamá mil dólares al año.

La sociedad Hacienda Country Club S.A., centro de reuniones del poder panameño, también está conectada con Serrano y su familia. La firma fue creada en octubre de 1994 y entre sus directores figura Lucas Zarak, hijo del fallecido legislador Lucas Zarak Linares.

En otro par de empresas de Serrano en Panamá también aparecen dos de sus escuderos y paisanos: Francisco Perdomo, quien fue su ministro de gobernación, nombrado en el 2000 como secretario de la Junta Directiva de la empresa Llanos de Cerro Azul. El socio más interesante de Serrano en sus actuales negocios es Otto Quiñónez, quien figura el mismo año 2000 como gerente de La Cantera El Coco, uno de los más prósperos y polémicos negocios del ex presidente.


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432399
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América