Cuarenta poblaciones de la comarca Emberá Wounaan permanecen sin seguridad policial en la frontera con Colombia y sus pobladores se sienten amenazados por la guerrilla colombiana, denunció en la Defensoría del Pueblo el cacique regional de Bajo Chiquito, Norman Cabrera.
La zozobra se apoderó de esta región fronteriza con Colombia, el pasado 1 de agosto, cuando grupos armados de guerrilleros llegaron a Bajo Chiquito donde entraron a las casas para robar comida.
"Los insurgentes exigieron a los indígenas darles comida para 360 guerrilleros, afectando las tres tiendas", informó Cabrera a la Defensoría.
Explicó que la presencia de insurgentes provocó el desplazamiento forzado de los residentes de la comunidad indígena de Bajo Chiquito, cuyo problema data desde hace más de 14 años.
Al respecto, la Defensoría del Pueblo consideró que el tema debe ser tratado bilateralmente por Panamá y Colombia.
La institución presentará ante las autoridades públicas la queja expuesta por los indígenas, a fin de incidir sobre el respeto a los derechos de seguridad y alimentación de las comunidades afectadas.