Terminó la zafra del café e inició el peregrinaje de gran cantidad de indígenas que regresan a sus casas en la comarca Ngöbe Buglé.
Después de permanecer seis meses lejos de su hogares, vuelven para vivir la difícil situación económica que existe.
En las regiones bajas de Renacimiento y las fincas costarricenses se puede apreciar como los indígenas recogen sus cosas para iniciar el largo viaje.
Juan Montezuma, trabajador, sostuvo que prefirió ir hasta las fincas de Costa Rica porque allá hasta sus hijos podían cosechar café sin ningún problema.
Precisó que en Panamá la situación es más difícil, porque el Ministerio de Trabajo y el MIDES realizan operativos que prohíben el trabajo infantil.
Señaló que aunque le pagaban menos por cada lata de café, el tico no es tan exigente como el panameño en la recolección y aceptan granos maduros y verdes, lo que implica que puedan recolectar hasta 15 latas por día.
Acotó que por cada una le pagaban B/1.25.
Detalló que en Costa Rica les brindan mejores condiciones de vivienda, que incluye televisores y luz eléctrica gratis, por eso le gusta trabajar en este país.