Ala hora de hablar de educación la situación es la misma en cada pueblo indígena. Deseos de aprender que no despegan en medio de falta de escuelas, pocos maestros y la inaccesibilidad propia de estas regiones. Así se crece allá.
Con razón el Informe Nacional de Desarrollo Humano, Panamá 2002 (INDH) de las Naciones Unidas la califica como "la más desfavorable en todo el país".
Y es que el Censo Nacional del 2000, reportó que de los 244,841 indígenas de más de cuatro años de edad, 88,170 no tienen grados de escolaridad aprobados, de los cuales la mayoría (50,083) son mujeres.
No podría ser de otra forma. Un recorrido realizado por El Panamá América en el 2003, en comunidades apartadas del área indígena, próxima a la provincia de Veraguas colocó frente al lente de una cámara y a una libreta de apuntes, a un pueblo joven que no estaba dispuesto a dejarse vencer.
Niños como Luis Santos, de 14 años, contó que cada viernes camina más de ocho horas, a la salida del Primer Ciclo de Buenos Aires hasta su casa en Virotal.
La misma historia es escrita los domingos cuando vuelve al pueblo para iniciar la nueva semana.
En el Indice de Desarrollo Humano 2003 del PNUD, Panamá alcanzó un valor de 0,788, mientras que en este nuevo informe, presentado el pasado jueves en Bruselas, logró un índice de 0,791 que lo ubica como el décimo país en desarrollo humano medio en América Latina.