Gatún.- ¿Qué tal una tregua a las fiestas de fin de año para hablar de la diversidad cultural y la belleza natural que son propias de Panamá y que invariablemente asombran a los turistas?
En las islas San Blas, los pasajeros del enorme crucero Noordam de bandera holandesa, quedaron atónitos cuando entre las chozas de los indios y las mesitas con las molas y artefactos de delicada artesanía local se entremezclaban la figura de Santa Claus y algún árbol de Navidad de material plástico.
Pero la visita de un día a las islas, fue apenas un abreboca, un cosquilleo comparado con el recibimiento que Martin Daniel Harrington preparó a los 800 pasajeros del navío de la Holland America Line el domingo en el Yacht Club de Gatún.
"En pocos minutos ustedes verán un espectáculo histórico", anunció el funcionario del Instituto Panameño del Turismo actuando como maestro de ceremonias. "Hemos reunido, por primera vez, representantes de tres tribus del Darién y Kuna Yala que nunca se habían conocido y que presentarán, espontáneamente, unos bailes y música en sus instrumentos autóctonos".
El público quedó evidentemente fascinado con la llegada de una veintena de músicos y bailarines indígenas para presentar sus danzas típicas al compás de quemas y tamboritos que los tres grupos habían ensayado brevemente esa misma madrugada, según Harrington.
Harrington, vestido de clásico sombrero Panamá de fabricación ecuatoriana y traje de verano estadounidense de los 50, los "searsuckers" azules, explicó que el propósito era de demostrar a los turistas que Panamá ofrecía más que el Canal que todos los turistas ansían ver.
"El gran reto para nosotros es que ahora que los turistas pueden bajar a tierra y percatarse de que tenemos todo un mundo de atracciones naturales por delante", señaló.
No obstante, ni Harrigton ni ningún funcionario de la Holland America pudo explicar por qué entre los recorridos aún no han incluido a las actividades didácticas de la Smithsonian o de Gamboa Resorts en las orillas del río Chagres, apenas unos kilómetros del Gatun Club, con sus programas de caminatas ecológicas y un funicular que ofrece como observatorio de la fauna y flora de la selva tropical.
"Parece que ellos (Gamboa) no trabajan con las compañías navieras, quienes son las que organizan los tours", consideró uno de los ejecutivos del Yacht Club que no se identificó.
Por cierto, el Yacht Club también ofrece caminatas y viajes a Colón durante las 10 horas en que los navíos de la Holland America anclan en el lago. También están incluidos viajes en helicóptero sobre el Canal y la ciudad de Panamá en la programación organizada por el Instituto y las autoridades de la Holland America antes de que los cruceros dan media vuelta y regresan por el Canal al Atlántico.
Después de una de las funciones de bailes que ofrecieron los indígenas, una maestra de escuela se abalanzó sobre Harrington y efusivamente exclamó: "este fue el espectáculo más interesante de todo el viaje", un comentario que fue reiterado numerosas veces por los pasajeros, en su mayoría gente de Estados Unidos, Canadá, México y Europa.
Sólo un grupo de turistas mexicanos repararon en que quedaron más impresionados por la pobreza que detectaron en las islas San Blas que por los dotes artísticos del grupo.