Además existen otra serie de complicaciones tales como: los fibromas, adherencias, endometriosis, el estrés e infecciones a los cuales se le atribuye el problema de la infertilidad, explica Ruth De León, jefa del Centro de Investigación en Reproducción Humana del Instituto Conmemorativo Gorgas.
Según De León, antes la infertilidad no era vista como un problema de salud pública, sin embargo en la actualidad la Organización Mundial de la Salud (OMS), así lo considera. De hecho, la infertilidad se define como la ausencia del embarazo después de un año de mantener relaciones sexuales con una pareja sin utilizar ningún tipo de protección y sin asistencia médica.
Y como tener un hijo “no tiene precio”, algunas han invertido cuantiosas sumas de dinero con la esperanza de quedar embarazadas a través de los sofisticados métodos que se ofrecen en el mercado, pero para muchas los resultados han sido infructuosos.
Hay otras que, inclusive, no logran completarlos por lo tedioso y prolongado que suele tornarse el someterse a un tratamiento.
Sin embargo existe una institución que se ha constituido en una alternativa, al menos en lo que respecta al plano económico, se trata de la clínica de la Pareja Infértil del Hospital Santo Tomás a cargo de la doctora De León.
Esta clínica se encuentra ubicada en el segundo piso de la maternidad del HST, en donde también funcionan otras especialidades.
Una batalla de resistencia
Ahí a tempranas horas de la mañana aguardan un número plural de mujeres en distintas filas para lograr ser atendidas. Pero no todas van a lo mismo, a un lado se concentran aquellas que dentro de su vientre albergan a un nuevo ser humano y van a su cita de control natal y en el otro las que luchan para que se les haga realidad el mismo objetivo.
En esta última se encuentra Eneida, un ejemplo de los tantos casos que se suelen presentarse. Cuenta que tendría a penas unos 22 años cuando por primera vez le llegaron las ansias de ser madre.
Aún le faltaba cerca de un año para concluir su carrera universitaria y lastimosamente no tenía trabajo. Su novio, quien ahora es su esposo, estudiaba y trabajaba así que pensar en ser madre no era una prioridad.
“El tiempo pasó y con él llegó la preocupación. Para entonces ya contaba con 24 años, no utilizaba ningún tipo de método anticonceptivo, pero no salía embarazada", se sincera, visiblemente entristecida.
Desde entonces acudió a la primera de tantas citas que le ha tocado afrontar tras atenderse en diferentes instituciones para encontrarle una solución a su problema de infertilidad del que hoy, a sus 30 años, y después de someterse a pinchadas de agujas, ingerir pastillas, realizarse ultrasonidos, además de exámenes rigurosos y dolorosos, hasta llegar a una inseminación artificial, no ha podido obtener resultados favorables.
Sin embargo, se muestra confiada de que logrará mejores resultados acudiendo ante esta alternativa de atención pública.
Asunto de dos
En efecto, la situación es compleja, tal como lo indica la especialista. Antes de iniciar el proceso es necesario efectuar a la paciente una serie de exámenes hormonales tales como: folículo estimulante, luteínica, progesterona, estradiol y, el más importante, el del funcionamiento del aparato reproductivo a través de una radiografía de las trompas y útero llamado histerosalpingografía.
El hombre quien representa el 50% del problema también juega un papel importante. Anteriormente muchas mujeres acudían solas, pero en la actualidad ellos están más comprometidos con la causa, asegura la especialista.
Igualmente se le realizan pruebas médicas. Una de ellas es el espermograma, en el que se determina la movilidad de los espermatozoides, los que deben estar en un rango del 50% de movilidad y mantener un buen conteo.
También es probable que se les envié a donde un urólogo.
Una alternativa accesible
De las 4 mil a 5 mil mujeres de diversas edades que anualmente visitan la clínica de la Pareja Infértil provenientes de distintas partes del país y referidas por ginecólogos de los diversos centros de salud entre el 50 a 60% logran quedar embarazadas.
Por tratarse de una institución cuyo objetivo es brindar a aquellas mujeres de bajos recursos un apoyo más accesible el método utilizado de mayor complejidad que se practica es la inseminación intrauterina, la cual tiene un costo de 65.00 dólares sin incluir los medicamentos que pueden ir desde las pastillas que tienen un costo aproximado de un dólar hasta las inyecciones para inducir la ovulación que asciende a los 250.00 dólares.
Tratamiento y régimen alimenticio
El tratamiento a seguir dependerá de la complicación de cada mujer, por ejemplo, si es el caso de una mujer cuyas trompas están obstruidas, se le podría realizar una cirugía.
“Afortunadamente, la naturaleza nos dotó de dos trompas; así que de no funcionar una, la otra está disponible”, asegura la galena.
Pero el problema se dificulta cuando ambas trompas se obstruyen a raíz de alguna infección que puede ser a causa de una enfermedad de trasmisión sexual como: la gonorrea o clamidia que actúa silenciosamente.
Mientras que existen otras que con un tratamiento sencillo de medicamentos para ovular logran el embarazo.
Entre las causas más comunes también se mencionan los ovarios poliquísticos que producen que la ovulación sea nula o deficiente, a pesar de que el período llegue todos los meses.
Básicamente lo primordial es que las personas en esta situación mantengan una dieta balanceada, disminuyan los carbohidratos e ingieran más proteínas, frutas y vegetales.
Para este año los directivos de la clínica tenían contemplado realizar un proyecto en donde analizarían las posibilidades de realizar la inseminación in vitro que consiste la unión del óvulo con el espermatozoide en un laboratorio, con el fin de obtener un número apto de embriones disponibles para transferir al útero materno, pero lastimosamente por carencias financieras no se logró concretar.
Esta técnica sería implementada a partir del 2014. Ahora deberán esperar hasta el 2015 para proponer al Estado esta alternativa, cuyos costos están por arriba de los 2 mil dólares en clínicas de atención privada.
“Lo ideal sería que en Panamá se establezca este proyecto como un programa estatal, al igual que en Costa Rica, donde luego de ser condenados por prohibir desde el año 2000, la práctica de la fecundación in vitro (FIV) ahora es tarea del estado legalizar este tratamiento médico, además de incluirlo dentro de sus programas y tratamientos de infertilidad en la atención de salud entre otras normativas.
Una de las razones en las que De León fundamenta este proyecto, es que hay personas de bajos recursos que no tienen acceso a una intervención de alta complejidad y al no poder hacerlo están condenados a no tener hijos.




