EL NARCOTRAFICO es denominado una industria global. La lucha contra este flagelo, a cargo del crimen organizado, ha llevado a las entidades de seguridad a realizar operativos diarios en la que son capturados decenas de personas vinculadas al tráfico de estupefacientes.
Pero también las autoridades han tenido que buscar un elemento importante y es el de proteger a los informantes denominados colaboradores en un sistema de máxima seguridad.
Panamá, como uno de los más importantes puentes para el trasiego de estupefacientes, se ha visto en la tarea de intensificar, a través de las autoridades antidrogas, controles en los puertos de entrada al país por informaciones recabadas en el territorio nacional.
Estos controles han arrojado como resultado duros golpes a las organizaciones criminales de frontera a frontera con la incautación de toneladas de drogas y la detección de bandas organizadas.
Además, estas operaciones han dado con la captura de mulas, vendedores, traficantes, grandes cargamentos y lavadores de dinero.
La otra cara de la moneda es que estos narcotraficantes, capturados durante las investigaciones realizadas por los agentes de instrucción de la Policía Técnica Judicial (PTJ) y Fiscalías Especializadas en los Delitos Relacionados con Drogas, deben estar en el sistema transitorio de cárcel por un periodo más extenso de tiempo debido a su colaboración en algunos casos o por máxima seguridad.
Esto se refleja en un sistema que tampoco se da abasto para mantener transitoriamente en el edificio Avesa a tantas personas vinculadas al delito del narcotráfico.
En este inmueble se encuentran también las fiscalías de drogas y la división de Estupefacientes de la PTJ.
Las cifras indican que actualmente en el recinto carcelario ubicado en la Vía España hay 40 personas detenidas; en la sede de la PTJ de Ancón la cifra es de ocho personas; y en las instalaciones de San Miguelito hay una persona aprehendida.
Se ha denunciado de un hacinamiento en el edificio Avesa y de privilegios para con estos detenidos.
Sin embargo, el director de Asistencia y Coordinación Penitenciaria del Ministerio Público, Diomedes Kaa, aclaró que no es un privilegio estar detenido en el edifico Avesa.
Al contrario, este recinto corresponde a un área de seguridad por el criterio de peligrosidad que corren estas personas vinculadas a grandes organizaciones criminales y por el cual hay una mayor accesibilidad a las fiscalías de drogas.
El tratamiento especial que se está brindando en esta área, responde a todos los matices que conlleva el narcotráfico, dado a las situaciones de venganza que tienen sus integrantes al momento de ser capturados.
Kaa enfatizó el hecho que también hay colaboradores que coadyuvan en las investigaciones y por ende deben permanecer en este espacio carcelario.
De los más de 11 mil detenidos en los centros penales a nivel nacional, los reclusos vinculados a los delitos relacionados con drogas ocupan el segundo lugar según la dirección Nacional de Sistema Penitenciario.
Informantes, un arma importante contra narcos
De los más de 11 mil presos, los reclusos vinculados a delitos relacionados con drogas ocupan el segundo lugar