El peritaje independiente de la presa del proyecto hidroeléctrico Barro Blanco, elaborado por expertos internacionales, concluyó que las poblaciones locales no han sido consultadas correctamente y cualquier compensación o mitigación debe involucrarlas en forma directa, trasparente y de acuerdo a sus propias concepciones culturales.
Este peritaje se realizó tras las recomendaciones y conclusiones del informe de la misión conjunta de verificación en campo y la revisión técnica de la evaluación de impacto ambiental.
El estudio realizado por los expertos internacionales Luis López García y Gonzalo Castro de la Mata determinó que Barro Blanco es un proyecto relativamente simple y de efectos fácilmente mitigables comparados con otros a nivel internacional, pero, a nivel local, los impactos en el río, la desaparición del bosque de galería y los cambios de la fauna acuática son importantes e impactan económica y culturalmente a las poblaciones ngäbes de Quebrada Caña, Kiad y Nuevo Palomar.
Ambos especialistas coinciden en que los impactos de la presa son reales e importantes. En tanto, en el campo ambiental no se encontraron impactos en ecosistemas o especies de importancia, toda vez que las áreas que serán inundadas son áreas ya degradadas. Los peritos proponen que el área afectada por el embalse deba delimitarse en función de la zona inundable en crecida y no de la zona correspondiente a embalse normal.