La empresa Petroterminal de Panamá, responsable del derrame de más de 4 mil barriles de crudo liviano en la bahía de Chiriquí Grande, en Bocas del Toro, mostró ayer los resultados de los estudios realizados por varias instituciones que revelan que no hay rastros de contaminación ni en el agua ni en la fauna marina del sector.
Uno de los informes lo realizó el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, encargado de inspeccionar a los animales bovinos, porcinos y aves en las áreas impactadas. No detectó enfermedades causadas por contaminación.
Luis Roquebert, representante de la empresa, informó que harán frente a la demanda penal y civil por B/.500 millones que interpusieron en su contra por los daños ecológicos causados.