Monseñor José Dimas Cedeño señalo que las personas que conducen de forma imprudente "no aman la vida".
A juicio del representante del clero, al conducir de forma prudente, la vida "se disfruta como Dios manda".
De acuerdo a las cifras de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), en el 2004 murieron unas 370 personas por accidentes de tránsito, mientras en el 2005, las muertes alcanzaron las 400 víctimas.
Para la máxima autoridad de la Iglesia panameña, no se trata sólo de respetar la propia vida, sino de aquellas que están en el camino.
"Hay que dar cuenta a Dios por nuestra vida y la de los demás", reflexionó.